Mutualidad de la Abogacía

Mercados financieros

Dec
28
2016

Fin de año con cierto sentimiento letárgico (28/12/2016)

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Fin de año con cierto sentimiento letárgico. Si hubiera que decidir qué año desde la crisis de Lehman ha sido el más difícil de gestionar, y obviando el terrible 2008, 2016 quedaría sin ninguna duda en el podio de clasificación. Prácticamente nada de lo inicialmente previsto, especialmente en el complicado capítulo político, ha resultado como se esperaba. En ese sentido, no debe sorprender la sensación de abandono que los mercados están registrando en este último tramo del ejercicio. Probablemente todos necesitamos un descanso a estas alturas de año.

Puede llamar la atención en todo caso, teniendo en cuenta el complicadísimo inicio (la crisis de las materias primas) y la acumulación de sucesos imprevistos (Brexit, Trump, repetición de elecciones en España) que, cerca ya del cierre, prácticamente todos los índices bursátiles principales se sitúan en la zona de máximos anuales. Ello nos da una imagen de que, finalmente, las expectativas empresariales y, en general, económicas, no parecen tan malas, al menos en un plazo razonable.

Y es que, en general, la idea es que se van asentando las bases de una normalización económica, no por lenta menos palpable: La Reserva federal en los EE.UU. Ha vuelto a subir los tipos de interés después de un año, y las expectativas es que lo siga realizando a lo largo de 2017, probablemente con más intensidad. Con Norteamérica cerca del pleno empleo y alguna presión salarial latente, la inflación vuelve a tomar protagonismo como «problema» a ser tenido en cuenta. Un cambio substancial con respecto a lo visto en los últimos años. Recordemos que, hasta antes de ayer, la deflación estaba en el punto de mira de algunos analistas.

En el caso europeo, también la normalización se asienta como la tónica general, si bien en este caso de manera mucho más rezagada a lo que vemos al otro lado del Atlántico: El BCE va a continuar su programa de compra de bonos aunque a un ritmo sensiblemente más bajo a partir de marzo. El crecimiento, muy desigual, ha llegado también al Viejo Continente. Y, en ese sentido, tanto las curvas de deuda como la renta variable, parecen indicar tendencias algo más acordes con un mundo post crisis.

Por todo ello, final de año con alguna sensación más positiva al vivido en 2015, y con perspectivas cuando menos razonables en cuanto a crecimiento, evolución de tipos y beneficios empresariales. En breve, habrá que empezar a constatar si estas expectativas se traducen, esperemos que sí, en un magnífico nuevo ejercicio.

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