El blog de la Mutualidad de la Abogacía

26 febrero 2018

Entrevista a Enrique Sanz, Presidente de la Mutualidad, en la revista Aseguranza

Entrevista publicada en el número de Diciembre 2017 de la revista Aseguranza.

Enrique Sanz preside una entidad que en pocos años se ha ganado un sitio entre las diez primeras compañías del sector en vida. 

Es un fenómeno a seguir que una firma sin oficinas de venta obtenga ese volumen creciente de aportaciones y nuevos mutualistas, y que además lo haga ciñéndose a un tipo de profesionales muy concreto. Con despacho profesional en Valladolid y Madrid, saca tiempo para las actividades institucionales porque se asienta en un principio: compromiso.

En una jornada el inversor estrella de una conocida firma de inversión dijo que ya le gustaría a él poder lograr rentabilidades cercanas al 5% como las de Mutualidad de Abogacía. Ya sé que os lo han preguntado muchas veces, pero ¿cuál es el secreto del éxito?

No es ningún secreto, sino un modelo de negocio distinto. La Mutualidad tiene una  cartera de inversión para el Plan Universal, que es la que genera la rentabilidad que venimos obteniendo. Aparte hay otras dos pequeñas carteras, una para aquellos mutualistas que aún quedan del plan anterior a la capitalización individual, y otra para rentas vitalicias. El resto de los ahorradores obtienen la rentabilidad de aquella cartera principal, con lo cual quien está invirtiendo ahora en la Mutualidad está aprovechando la rentabilidad generada por inversiones que hicimos anteriormente cuando los tipos de interés estaban mucho más altos. De ahí que podamos ofrecer una mayor rentabilidad que otras compañías del sector.

Esto podría verse, en principio, como una oportunidad o ventaja para quien viene ahora a la Mutualidad frente a quien ya estaba, pero este es el modelo que nos impusimos desde que nos transformamos al sistema de capitalización individual y ha funcionado muy bien. Y como la economía es cíclica, pues de la misma forma que con el dinero que entró hace unos años pudimos comprar mucha renta fija española a tipos de interés del 5%, del 6% e incluso el 7%, en el futuro, cuando mejoren los tipos de interés, podremos hacer inversiones más rentables que las actuales con la liquidez que ahora estamos obteniendo, lo que nos permitirá conseguir una rentabilidad por encima de la media del sector. Pero no solo es esto, sino que nuestro ratio de gasto está en este momento en el 0,20% sobre el ahorro gestionado. Finalmente, las peculiaridades propias de nuestro negocio nos permiten hacer inversiones a muy largo plazo, con la consiguiente mejora de rentabilidad.

No hay techo, no hay límites. Pero teniendo en cuenta que Mutualidad de Abogacía es 7ª ya en el ranking de Vida, ¿os habéis fijado una meta o la posición es solo algo más, algo que ha venido?

Nosotros tenemos un crecimiento por encima de las compañías del sector. También es verdad que tenemos un público objetivo limitado a abogados y profesiones jurídicas próximas, no tenemos un mercado universal como tienen otras compañías de seguros. No nos hemos marcado un techo, todo lo contrario. Tenemos una finalidad preferente que es conseguir que mejore la previsión social de los abogados y, por tanto, entre nuestras prioridades actuales está el incremento de las aportaciones que los abogados hacen al sistema profesional.  Es decir, aquellos abogados que han optado por la Mutualidad como sistema de previsión alternativo al público, queremos que incrementen las aportaciones que hacen a lo largo de su vida activa para que mejore su previsión social. Para que cuando llegue el día de su jubilación tengan una pensión parangonable a los ingresos que han tenido durante su vida activa.

Pero también queremos que  los mutualista que están en el RETA o que trabajan por cuenta ajena, efectúen aportaciones al Plan Personal para que, en el futuro, dispongan de un ahorro que les permita complementar la pensión que recibirán del sistema público.

Y tenemos otro producto, que denominamos Ahorro Flexible, en el que tampoco nos hemos marcado ningún límite, pues el dinero que entra corresponde a mutualistas que quieren, y pueden, incrementar el ahorro y no pueden hacerlo en los otros productos por superar los límites que establecen las normas fiscales. De esta forma pueden ir diseñando y gestionando la mejora de su jubilación, con la ventaja de que esta modalidad ofrece liquidez, con la posibilidad de disposición sin ningún tipo de impedimento.

En definitiva, no tenemos ninguna limitación de crecimiento, sino que este es un objetivo para conseguir mejorar la previsión de los abogados. Esa es nuestra  filosofía.

Todo eso con una oferta de productos muy corta. Por ejemplo, ¿entraríais en unit linked?

En principio nuestra política de inversión se ha mantenido siempre bajo parámetros de estabilidad, prudencia y rentabilidad pero intentando reducir al mínimo los riesgos para los mutualistas. Por ello, no entran en nuestros objetivos los unit linked, como tampoco ningún otro producto complejo. Nuestras inversiones están diversificadas en renta fija, alrededor de un 70%; renta variable, en el entorno del 10%, inmuebles, otro 10%, y el resto liquidez, aunque actualmente los niveles de liquidez se han incrementado.

Seguís en la misma línea de crecimiento así que, ¿cuál es la previsión de ahorro gestionado para 2017 y 2018? ¿Y en número de mutualistas, llegaréis a los 200.000 en breve?

Venimos manteniendo un crecimiento estable en los últimos años, tanto en número de mutualistas como en ahorro gestionado, en este caso con tasas de dos dígitos. Como ya decía, nuestro objetivo preferente son los mutualistas que han optado por la Mutualidad como sistema alternativo al RETA, esta es nuestra razón de ser. En este ámbito, naturalmente, el crecimiento va reduciéndose porque de los abogados que se incorporan a la profesión un importante número de ellos entran en despachos trabajando en relación laboral por cuenta ajena, y se incorporan necesariamente al sistema público. El resto pueden optar por el RETA o por la Mutualidad. De estas dos últimas posibilidades, siguen siendo más los abogados que optan por la Mutualidad. Pero indudablemente la proporción ha cambiado, al pasar de una situación, anterior al año 1995, en que la Mutualidad era el único sistema de previsión de los abogados, a la actual, en que son varias las posibilidades que se ofrecen.

Pese a ello, no tardaremos en alcanzar la cifra de  200.000 mutualistas, pues la Mutualidad se visualiza por la generalidad de la profesión como una entidad fiable, como algo propio de los abogados, en donde pueden invertir, con seguridad, aquellos ahorros preferentemente destinados garantizar su futuro.

En todo caso, no son solo abogados quienes pueden ahorrar a través de la Mutualidad, sino también sus familiares directos, o los empleados de los despachos, o profesionales jurídicos como jueces, procuradores etc., aunque debo insistir una vez más en la prioridad que para nosotros representan los abogados que pueden optar por la Mutualidad como sistema único de previsión, a quienes nosotros queremos atraer para ofrecerles, sin ninguna duda, el mejor sistema de previsión por el que pueden optar.

Ya que los has mencionado, desde el punto de vista profesional, ¿qué recomendarías a los jóvenes abogados que se inician en la actividad?

Algo muy elemental pero extraordinariamente importante: formación y especialización. Ser abogado generalista es hoy día incompatible con la complejidad de nuestro ordenamiento jurídico. Por ello la formación es fundamental, y la especialización es el instrumento que posibilitará a los abogados progresar en su desarrollo profesional.

Los cambios en el RETA, ¿muestran aún más el poderío de una mutualidad como Mutualidad de Abogacía como alternativa indiscutible?

Una comparativa de las prestaciones que ofrece la Mutualidad frente a lo que van a recibir quienes se afilien al RETA, creo que ofrece un balance netamente positivo para las primeras. Los cambios recientemente introducidos para los trabajadores autónomos representan mejoras de las que también se benefician los mutualistas del sistema alternativo, pues no dejan de gozar de la condición legal de trabajadores autónomos. De algunas de estas, como la posibilidad de continuar trabajando tras la jubilación, ya venían disfrutando quienes ejercen la abogacía acogidos al sistema de previsión de la Mutualidad.

Nuestras estimaciones respecto a la pensión que percibirán en el futuro los mutualistas del Plan Universal, frente a quienes opten por el RETA, en el supuesto de aportaciones iguales, nos ofrecen resultados muy favorables. Es verdad que nosotros dependemos de la rentabilidad futura, de los rendimientos esperados, pero también es verdad que el sistema público está sometido a grandes tensiones de financiación y las pensiones futuras dependerán de muchas variables hoy desconocidas. Otra de las ventajas más significativas en la Mutualidad es la posibilidad de diseñar tu propia previsión, partiendo de unos mínimos y en función de la capacidad económica de cada uno, en definitiva, la versatilidad a la hora de hacer aportaciones y poder regular qué pensión se quiere cobrar al llegar a la edad de jubilación.

En septiembre anunciasteis la incorporación de Laura Duque. Ya lo habéis contado pero quería preguntarte: ¿hasta qué punto es vital a partir de ahora la adaptación al nuevo entorno regulatorio? ¿Es excesiva la regulación para el sector asegurador en la actualidad?

La regulación cada día es más exigente y compleja, llevamos sólo dos años bajo el régimen legal de Solvencia II que supuso un cambio extraordinariamente importante para las empresas del sector seguros. La Mutualidad de la Abogacía se adaptó al nuevo sistema de forma rigurosa y muy eficiente, habiendo cumplido tanto los hitos previos a la entrada en vigor como por supuesto, cuantos controles exige la nueva normativa.

Pero claro, las normas regulatorias no son estáticas y están modificándose con bastante ritmo, lo que nos exige un intenso esfuerzo para estar al día de todas las exigencias impuestas tanto por el regulador europeo como por el español. Por ello, nos pareció que debíamos reforzar el área de cumplimiento y hemos tenido la oportunidad de confluir con Laura Duque, una profesional de reconocido prestigio en el sector, cuya incorporación ha aportado gran valor añadido a la Mutualidad.

La gestión de la Mutualidad se ha hecho siempre desde una política de grandísima austeridad, administrando rigurosamente nuestros recursos. Ya decía que nuestro ratio de gastos es del 0,20%. Es verdad que a mayor ahorro gestionado se reduce el ratio, pero en la medida en que crecemos también son necesarios muchos más medios.

La Mutualidad lleva 12 años de crecimiento y es necesario adecuar los medios humanos y técnicos a nuestro volumen de negocio para que nos permitan gestionar con eficacia el ahorro; por ello tendremos que ir reforzando nuestra estructura  para adecuarla a la dimensión actual de la compañía.

¿Qué te parece la propuesta de reducir las comisiones de los Planes y Fondos de Pensiones? ¿De verdad servirá para hacer más atractivos los instrumentos de ahorro finalista?

En la medida en que el inversor tenga menores costes y, por tanto, redunde en una mayor rentabilidad, me parece una medida muy efectiva, pues evidentemente hace más atractivos estos productos de ahorro; pero yo creo que la potenciación de los planes de pensiones no viene solo por ahí, son necesarias otras medidas de mayor calado. Por lo que a nosotros respecta, no cobramos ninguna comisión, y ya me he referido a la escasa incidencia que los gastos generales tienen en la rentabilidad de los mutualistas.

El hecho de dotar de liquidez a los Planes a partir de los 10 años y que sea sin límite de cantidad, ¿realmente perjudicará el ahorro constante para la jubilación?

Abrir ventanas de liquidez a un instrumento de ahorro pensado para incrementar los ingresos al llegar a la jubilación, me parece que es una medida que va contra la naturaleza de los Planes de Pensiones. En la medida en que se liberalice la capacidad de disposición del ahorro, sin ningún límite, se está facilitando la utilización de estos fondos para muchas otras alternativas que surgen a lo largo de la vida que, siendo legítimas, dificultarán el ahorro para la jubilación con  carácter finalista. Es posible que las oportunidades de liquidez incentiven el ahorro, pero dudo que ese ahorro tenga un carácter estable y duradero hasta llegar a la jubilación.

En su día nos pronunciamos contra esta medida cuando se incorporó a la Ley 26/2014. Entonces no conocíamos los términos concretos y pensábamos que, cuando menos, se establecerían límites -de hecho se habló de 10.000 euros máximo-, y ahora cuando hemos visto el proyecto de modificación del Reglamento hemos confirmado nuestros peores presagios.

En definitiva, nos parece una medida que desincentivará la permanencia en los Planes de Pensiones, precisamente en un momento en el que las opiniones más autorizadas apuntan a la previsión social complementaria como una de las salidas más plausible a la crisis del sistema de pensiones.

¿Existen soluciones perfectas?

Para hacer más atractivos los Planes de Pensiones hay dos medidas que considero que los potenciarían: una es un mejor tratamiento fiscal porque ahora es tremendamente agresivo. Y también una concienciación del trabajador, del ciudadano para que tenga información veraz y rigurosa sobre qué es lo que va a cobrar cuando se jubile, la famosa información de la pensión esperada. Esas dos circunstancias contribuirían a potenciar la creación de una auténtica previsión social complementaria.

¿Puede que se esté intentando en un momento dado aumentar el número de partícipes?

Parece que ese es el objetivo de la reforma, pero pienso que quien quiera hacer una inversión o suscribir un producto de ahorro a corto o medio plazo, tiene una gran batería de posibilidades para hacerlo, sin necesidad de modificar el régimen de los fondos de pensiones. El que tiene un fondo de pensiones, en principio, lo hace porque quiere organizarse una cobertura que mejore lo que le ofrece el sistema de pensiones público, o el alternativo en el momento de la jubilación.

Pero claro, si a esta persona le estás ofreciendo la posibilidad de que a partir de los 10 años pueda ir disponiendo de todo lo que ha aportado, más la rentabilidad obtenida, encontrará muchas oportunidades a largo de su vida para disponer de este dinero: ya sea para cancelar la hipoteca, comprarse un coche, hacer un viaje o pagar la carrera de su hijo. Como decía, son todas decisiones muy legítimas, pero creo que deben tener un canal de ahorro distinto del de los planes de pensiones.

¿Desde Mutualidad de Abogacía creéis que la solución sería, abiertamente, eliminar la fiscalidad de todo lo que complemente las pensiones públicas? Si se hiciera, ¿para el Estado los gastos no serían mucho menores?

No diría yo que haya que eliminar absolutamente la fiscalidad, pero desde luego, sí un tratamiento fiscal muy favorable que incentive la suscripción de estos planes, desde luego que sí, pues es un ahorro que tiene una clara finalidad social.

Si se ha demostrado que el sistema público de pensiones no es suficiente por sí solo, y necesitamos concienciar a los ciudadanos para que a lo largo de su vida hagan un esfuerzo para poder complementar la pensión con otros ingresos provenientes del ahorro privado, deben establecerse fórmulas que lo incentiven, entre las que tienen un protagonismo principal los beneficios fiscales. Posiblemente, la fiscalidad de los Planes de Pensiones debería someterse a un régimen distinto, menos severo, en línea con la imposición a que se someten otros productos de ahorro. Lo que no es muy favorecedor es que el beneficio fiscal que se obtiene a lo largo de los años en que se produce la inversión se compense drásticamente en el momento de recuperarlo, sometiendo el importe total retornado a la tributación de las rentas del trabajo, a tipos impositivos extraordinariamente altos.

¿Crees que alguna vez, algún gobierno, introducirá auténticos incentivos fiscales para fomentar el ahorro finalista?

El problema de las pensiones es un asunto maldito desde el punto de vista político. Falta voluntad para “agarrar el toro por los cuernos” si se me permite la expresión, e intentar resolver el problema de forma definitiva para los próximos cincuenta años. El diagnóstico está bien hecho, no se recauda lo suficiente para pagar las pensiones y no parece que este factor vaya a corregirse a corto plazo. El tratamiento que debe aplicarse resulta incómodo para el Gobierno que deba aplicarlo, sea del signo político que sea, por lo que requeriría el consenso, al menos de los partidos políticos más representativos. En esto se está trabajando en el Pacto de Toledo, sin resultados conocidos, de momento.

Una de las soluciones vendrá, desde luego, mediante la colaboración entre el sistema público y privado, a través de la potenciación de la previsión complementaria, incentivando la creación del segundo pilar, también para los autónomos, y en este sentido tenemos mucho campo mutualidades como la nuestra. Todo ello exige, de una parte, generar cultura del ahorro mediante información rigurosa, responsabilizar al ciudadano en la necesidad de configurar privadamente su previsión complementaria, y todo ello, reitero, estableciendo un régimen fiscal que favorezca estos instrumentos de ahorro.

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