El blog de la Mutualidad de la Abogacía

José Ramón Iturriaga
8 marzo 2017

Es la hora de España

Por José Ramón Iturriaga
Socio de Abante Asesores. Gestor de los fondos Okavango Delta FI y Spanish Opportunities
Más sobre

Seguro que se han dado cuenta: algo está cambiando. La situación política en España ha dejado de ser el principal tema de conversación en el café del trabajo o los domingos en casa de los suegros. Otros temas más triviales, como las victorias del Real Madrid o MasterChef, por ejemplo, han recuperado el protagonismo perdido. Ya nadie cercano “amenaza” con hacer las maletas. Incluso los más conspicuos líderes de opinión parecen estar más relajados. Y aunque en principio podríamos pensar que todo esto resulta baladí, constituye una muestra importante del momento en el que se encuentra buena parte de la sociedad española: estamos pasando página. Tras muchos años, demasiados, en el epicentro de todas las controversias, la descompresión política es el mejor indicador de que podemos dar por zanjada la crisis y, como bien saben ustedes, no ha sido una crisis cualquiera. Desde 2007, España ha sufrido la mayor recesión de su historia, y ha sido,  junto con Grecia, Portugal o Italia, uno de los tristes protagonistas de la crisis que ha puesto en jaque a la moneda única y uno de los primeros países de Europa en los que el populismo asomó la patita. En pocas palabras, no hemos dejado un solo charco sin pisar.

 

Todo apunta a que en este año no vamos a tener que esperar mucho para encontrar buenas oportunidades de inversión

 

Sin embargo, haber sido una de las primeras economías en enterrar la amenaza radical nos está ayudando a recuperar el protagonismo perdido. Ahora, lo primero que se encuentra quien posa su mirada en España sin prejuicios —algo que paradójicamente es más fácil para el extranjero que para el español— es un país que no ha desaprovechado la crisis. De hecho, es probablemente el país europeo que más reforzado ha salido de ella: hoy somos el país grande de Europa que más crece. Las reformas estructurales llevadas a cabo en los últimos tiempos han transformado de arriba abajo nuestra economía, y es la primera vez en cuarenta años que salimos de una recesión sin que el sector de la construcción sea el que nos saque del hoyo, el mejor indicador de la transformación que hemos conseguido. Las ganancias de competitividad han sentado las bases para un crecimiento más sano y con mayor recorrido. Además, tras varios años de depresión generalizada, la propia recuperación se retroalimenta generando cada vez mejores resultados, mejores expectativas. Adicionalmente, el mayor sosiego político debería permitir que los que Keynes definió como animal spirits echen a andar.

  Así, todo apunta a que en este año no vamos a tener que esperar mucho para encontrar buenas oportunidades de inversión. Tras varios ejercicios con la sensación de que nos íbamos por el sumidero, estamos en los primeros compases de una recuperación que tiene las bases adecuadas para ser duradera. El mercado también ha pasado página, aunque todos los días en los periódicos seguiremos teniendo excusas para no invertir. Tras el escepticismo absoluto instalado desde el inicio de la crisis, los inversores empiezan a desandar el camino y vuelven a un relativismo mucho más sano, todavía muy lejos de la complacencia (que, no les quepa duda, también llegará).

Con todo, la mejor noticia es que lo expuesto no ha hecho nada más que empezar y que los activos españoles tienen todavía mucho recorrido. No es algo que esté por venir, sino que ya está ocurriendo. Sería una lástima dejar pasar un tren así.

Post relacionados

¿Es posible convertirnos en buenos oradores?

La oratoria es una asignatura pendiente de las universidades y su carencia se revela en los escritos y exposiciones orales. ¿La buena…

Hucha con forma de cerdito
Hucha con forma de cerdito

Ahorrar para el futuro

Hace poco los medios anunciaban que en los últimos años la tasa de ahorro en los hogares españoles no ha parado de bajar hasta alcanzar la tasa negativa del -0,7 en el último trimestre de…