El blog de la Mutualidad de la Abogacía

José M.ª Antrás
4 diciembre 2018

“La Mutualidad aprende de lo que hace mejor cada Caja”

José M.ª Antrás, responsable de Relaciones Internacionales de la Junta de Gobierno, reflexiona sobre las conclusiones del Encuentro de Mutualidades y Cajas Europeas de Abogados.

Los máximos dirigentes de las mutualidades profesionales de Alemania, Austria, Portugal y, por supuesto, España se dieron cita en Madrid en un encuentro que sirvió para poner en común experiencias y perspectivas del sector de la previsión en Europa.

El pasado 28 de septiembre la Mutualidad de la Abogacía organizó en Madrid un nuevo Encuentro de Mutualidades y Cajas Europeas de Abogados. ¿Cuáles eran los objetivos principales?

En el marco de los encuentros periódicos y rotativos que celebramos las cajas y mutualidades de Europa que gestionamos sistemas de previsión para abogados, la Mutualidad de la Abogacía fue la anfitriona de la celebrada en Madrid el pasado 28 de septiembre. Estos encuentros suelen abordar un tema de estudio concreto y se aprovechan para invitar a algún experto de Europa que nos ponga al día de las decisiones o proyectos comunitarios que nos puedan afectar y para intercambiar conocimientos y experiencias de nuestras entidades que puedan ser útiles para las restantes. En Madrid el tema concreto fue la “fiscalidad de las aportaciones” y las “prestaciones de las cajas de abogados”, y la intervención del experto fue encomendada a Arnaud Emerieu, presidente del principal observatorio europeo en temas de previsión y seguridad social: ESIP.

¿Qué conclusiones extrajeron del estudio sobre la fiscalidad de las cajas de los distintos países participantes?

Escogimos este tema con la convicción de que el futuro de la UE pasa por unificar la fiscalidad de todos los países de la Unión, y era importante conocer el tratamiento y las divergencias existentes en esta materia entre nuestras cajas, así como las orientaciones de la UE. Pudimos constatar que los esquemas generales de la fiscalidad no son muy divergentes y coinciden con los comunes en todos los países de la UE, al margen de las diferencias en los porcentajes de los tipos y las escalas. Donde observamos una mayor divergencia fue en el tratamiento a los a liados del “primer pilar” (en nuestro caso, los mutualistas alternativos al RETA). En todos los países comparados, la fiscalidad de aportaciones y prestaciones que se aplica a los a liados a cajas de abogados es prácticamente igual a la de otros profesionales a liados a los sistemas públicos de seguridad social, mientras que en la Mutualidad este colectivo aún no ha alcanzado esta equiparación y sufre ciertos agravios. Es la reivindicación que viene manteniendo desde hace años nuestra entidad. La explicación es muy simple: en los países de Europa en los que existen cajas que autogestionan la previsión social de abogados, estas suelen ser de creación pública o parapública y normalmente con un sistema técnico “de reparto”, mientras que la Mutualidad es la excepción al ser privada y de “capitalización individual”. Cuando en 1995 se le reconoció que podía ser alternativa al sistema público del RETA para los abogados por cuenta propia, no se equiparó fiscalmente a sus a liados a los del RETA y se mantuvo el tratamiento fiscal de un “segundo pilar” o complementario. Este tratamiento diferencial entre “público” versus “privado” se refleja en otros muchos campos, y especialmente en el control de estas entidades. Mientras la Mutualidad está sujeta a la norma europea de Solvencia II como cualquier compañía de seguros europea —con el plus de garantía y fiabilidad que le añade—, las cajas de abogados de Europa no están sujetas a dicha normativa y su control es el mismo que tienen los sistemas públicos.

Tras analizar el presente y el futuro de la previsión social en el entorno europeo, ¿qué conclusiones pudieron extraer según su criterio?

Esta fue la parte del encuentro encomendada al “experto” internacional, que fue el presidente de ESIP, Arnaud Emeriau, conocedor profundo de la política de la UE sobre los sistemas públicos de seguridad social. Este constató la conocida inviabilidad actual de hacer converger los sistemas públicos existentes en los diferentes países de Europa, no solo porque protegen a colectivos poblacionales de características muy distintas, sino por la transformación que muchos están haciendo del tradicional sistema de “reparto” hacia otros sistemas técnicos más garantistas. Aludió a España, en la que se da la singularidad en los profesionales por cuenta propia de poder contrastar opcionalmente entre un sistema de “reparto” y otro de “capitalización individual”. Explicó que uno de los objetivos de la UE es coordinar adecuadamente la concurrencia en un trabajador de los distintos sistemas nacionales de seguridad social en los que pueda haber estado a liado, como consecuencia del fenómeno de la movilidad transfronteriza de los trabajadores derivada del libre derecho a la circulación y establecimiento. Finalmente hizo una amplia panorámica de los dos problemas más graves de Europa. Por una parte, el aumento de la longevidad de la población y la baja tasa de natalidad existente, no solo por su repercusión en los sistemas de seguridad social, sino para abastecer las necesidades de mano de obra que Europa precisará. Por otro, los cambios profundos de la tipología del empleo derivados de la revolución tecnológica y la digitalización.

Después de escuchar todas las aportaciones internacionales, ¿qué aspectos cree que debe mejorar la Mutualidad de la Abogacía?

Hay uno muy claro. El nivel medio de nuestras pensiones de jubilación sigue siendo inferior a la media de pensiones en países como Alemania, Francia o Italia. En las ABV (cajas alemanas de profesiones liberales), la media de la pensión de jubilación es de alrededor de 2.000 euros mensuales, muy superior a la nuestra, si bien es cierto que su sistema no es contributivo puro y les permite un margen de solidaridad hacía los que tengan expectativas de pensiones inferiores por no haber sido capaces de contribuir con aportaciones más elevadas. Atendido que nuestro sistema de capitalización individual solo permite mejorar nuestras expectativas de pensión con aportaciones directas nuestras, el desafío de la Mutualidad de la Abogacía sigue siendo el de convencer a los mutualistas de incrementar sus aportaciones en el mercado, con la seguridad de que no encontrarán un mejor instrumento para alcanzar pensiones dignas.

Hay otro aspecto importante en comparación con las ABV de Alemania. La Mutualidad, la séptima entidad aseguradora de vida en España, gestiona —invierte lo mejor que sabe— unos 8.000 millones de euros de unos 200.000 a liados. Las ABV gestionan inversiones de casi 200.000 millones de euros de casi 1 millón de a liados (no solo abogados, sino de todas las profesiones liberales, y no únicamente los que trabajan por cuenta propia, sino también de muchos que lo hacen por cuenta ajena). Sus políticas de inversiones no pueden compararse con la nuestra desde un punto de vista cuantitativo. Tienen una política de inversiones abierta a nivel mundial y en todos los mercados mobiliarios, inmobiliarios, bonos empresariales, etc., que les permiten mantener una media de rentabilidad entre el 4 % y el 5 %, a pesar de la caída de los mercados. Como noticia importante, en la reunión trimestral del 20 de noviembre pasado que mantuvimos en Bruselas con las ABV y otras cajas socias en el seno del observatorio ESIP, se acordó dedicar monográficamente la reunión del primer trimestre de 2019 a inversiones, y ello es consecuencia de estos encuentros y relaciones internacionales y un fruto más de estas.

¿Cuáles son las principales sinergias que pueden surgir tras este evento?

Hay una posición general y compartida de todas las cajas con las que mantenemos y compartimos estos encuentros y otros foros de relación. En el panorama de la seguridad social en Europa somos una singularidad frente a los sistemas públicos. En el resto del mundo, solo en Argentina y Brasil tiene reflejo este sistema de cajas de previsión profesional autogestionadas. Esto nos obliga a estrechar nuestras relaciones porque, aun con estructuras diferentes, coincidimos en los proyectos y en los riesgos futuros. Aprendemos de lo que hace mejor cada caja, y esto nos permite conocer y prevenir sus problemas.

A través de la sección de ESIP en la que estamos agrupados, tenemos un observatorio permanente de todos los movimientos políticos de la UE sobre materias que nos pueden afectar, y al mismo tiempo somos un interlocutor potente que nos permite hacer llegar nuestra voz a todas las instituciones de la UE. Por último, el conocimiento personal de los responsables políticos y ejecutivos de cada caja en el trabajo constante de defensa de nuestras instituciones crea vínculos útiles de solidaridad y amistad.

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