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Chica bajo un árbol
28 junio 2019

Arboterapia, el poder sanador de los árboles

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Hablamos de abrazar a los árboles, pero implica mucho más, como frecuentar bosques y espacios verdes, aspirar su aire, sentirnos bien en su presencia, liberarnos del estrés y llenarnos de paz y tranquilidad.

La naturaleza era la única farmacia que existía en la Antigüedad. La energía que los árboles emanan y las creencias entorno a ellos les hicieron valedores de respeto desde épocas muy antiguas.

Los celtas, por ejemplo, tenían la convicción de que los árboles poseían poderes mágicos y creían que cada miembro de su comunidad tenía uno que lo protegía. Por no hablar del poder mitológico que han tenido a lo largo de la historia, incluso como representantes del cosmo vivo que se regenera continuamente.

“No es casualidad que el color verde nos tranquilice y sea un símbolo de la esperanza, ni que la representación clásica del Edén sea un jardín de árboles frondosos”, nos recuerda el naturalista y divulgador Miguel Herrero Uceda. En su libro Arboterapia afirma que “es mucho más que abrazar un árbol, es una filosofía de vida, una actitud positiva para sentirnos activos y miembros de esta planeta vivo, en armonía con toda la naturaleza”.

Recuperando el paraíso perdido

La palabra arboterapia proviene del latín (arbor, árbol) y del griego (therapeia, atención, curación). Sus precursores proponen algo así como recuperar el paraíso perdido, volver al origen. ¿Cómo? Caminando sin prisa entre los árboles, prestando atención al sonido de la naturaleza, abriendo nuestros sentidos para sentirnos unidos a la tierra, relajándonos y dejando que la naturaleza llene nuestro espíritu de paz.

Puede que no con ese nombre, pero sin duda has sentido esa sensación agradable cuando caminas por un bosque, un monte o una montaña. Tiene una explicación: el entorno, los colores, la luz… todo ayuda, pero sobre todo el aire que respiramos, que contiene gran cantidad de iones negativos de oxígeno, que estimulan y armonizan los procesos vitales, nuestras emociones y la mente.

 

Abraza un árbol

La máxima expresión de la arboterapia es abrazar un árbol. La energía que irradia afecta a nuestro cuerpo de una manera maravillosa. Muchas investigaciones han indagado sobre este tema, como el libro Blinded by Science, de Matthew Silverstone, que demuestra, citando distintos estudios, que cuando los niños interactúan con las plantas consiguen una mejor función cognitiva y emocional. Además, los árboles tendrían efectos positivos sobre el dolor de cabeza, la depresión, las enfermedades mentales o los trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), entre otros.

¡Ahora te toca a ti! Sal a la naturaleza y disfrútala. Elije el árbol que mejor te venga y abrázalo. ¿No sabes cuál? El pino es considerado por la medicina china como un árbol inmortal, que nutre la sangre, fortalece el sistema nervioso y contribuye a prolongar la vida. Si eliges el sauce o la higuera, mejorarás la presión arterial y fortalecerás tu corazón.  Por su parte, el arce alivia el dolor, mientras que el cedro y el ciprés ayudan a reducir la sensación de calor. Si tienes problemas de estómago, entonces escoge el espino blanco o el olmo.

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