El blog de la Mutualidad de la Abogacía

Niña jugando con una caja de cartón
6 agosto 2018

¡Mamá, me aburro! Practica el reciclaje creativo este verano

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Las vacaciones son para los niños sinónimo de alegría, pero también un excelente momento para reforzar el reciclaje en familia y convertir en diversión un gesto en favor de nuestro planeta.

Para cuidar nuestro entorno no hay vacaciones que valgan. Reciclar los residuos es una responsabilidad de todos y aprender a hacerlo desde pequeños supone un seguro de vida para nuestro planeta y para la calidad de vida de las siguientes generaciones.

Las vacaciones estivales nos brindan el tiempo y la oportunidad para recordar a los más pequeños de la casa los pilares del reciclaje y su importancia. Podemos ir un paso más allá y enseñarles lo que significa la economía circular y sus múltiples “R”: repensar, rediseñar, refabricar, reparar, reducir, reutilizar, reciclar y recuperar, en un círculo continuo. Y como no hay mejor forma de aprender que con el ejemplo, a través de las manualidades comprenderán que un residuo puede convertirse en materia prima para otros usos.

Solo tenemos que usar nuestra imaginación y las infinitas posibilidades que nos dan elementos tan cotidianos en nuestro día a día estival como los palitos de helado, las botellas de plástico o los botes de refresco. ¡Manos a la obra!

Los palitos de helados

¿Qué son los palitos de helado sino pequeñas vigas o listones de madera con los que construir todo lo que se nos ocurra? En la mayoría de los casos solo necesitaréis cola, papeles de colores y pinturas. Podéis empezar con sencillos muñecos, desde animales a pequeñas bailarinas o soldaditos; incluso podéis cubrirlos de pintura que se ilumine en la oscuridad de la habitación por la noche. O artículos decorativos como un marco para fotos, una funda para la libreta o un lapicero personalizado.

Si dais un paso más, es posible construir verdaderos juguetes, como coches, un cofre del tesoro, un puzle para los más pequeños o un juego para las canicas (haciendo en una tapa de cartón un pequeño laberinto donde pasarlas por los pasadizos).

Si sois aún más ambiciosos y tenéis paciencia, podréis llegar a construir verdaderos diseños arquitectónicos, empezando por una casa, un hospital para animales con diferentes alturas o un zoo, y terminando incluso con verdaderas ciudades de madera. ¡Encontrarás miles de tutoriales en internet que harán volar tu imaginación!

 

¿Botellas o huchas?

Las formas de las botellas de plástico son ideales para convertirse en el cuerpo de nuestra hucha en forma de cerdito. Solo os bastará pintarla de rosa, agujerearla en el lomo y utilizar tapas y papel pintado para las patas. ¡Y a ahorrar! Incluso puedes ir más allá y construir tu propio rebaño de ovejas y cualquier animalillo que se te ocurra.

Para hacer un jardín de colores, podemos cortar varias botellas con formas de flores y pintarlas alegremente, usando palitos de helado como tallos y fabricando las hojas con papel verde.

Para quienes sueñan con princesas, solo hace falta dibujar la tuya en una botella, colorearla y coronarla con una tiara colocada en el tapón. Y para los más viajeros, podéis convertir una botella grande en un avión, colocando un papel recortado como una hélice detrás del tapón, o en un cohete espacial, forrándola de papel plateado.

También podéis construir una tortuga de agua que flota, utilizando el fondo de la botella como caparazón y goma EVA para recortar su cuerpo.

 

Las latas y botes de refresco

El metal de estos productos y el colorido que suelen tener los convierte en materiales idóneos para convertirse en verdaderas obras de arte a través de las manualidades. Eso sí, siempre bajo la supervisión de los adultos, dado que al manipularlos los niños pueden cortarse y que en la mayoría de los casos es necesario utilizar herramientas como tijeras, alicates, tenazas o punzones.

Podéis empezar con diseños sencillos de arte con botes de refresco. Por ejemplo, creando un portavelas solo con cortes paralelos a lo largo de todo el bote, achatándolo un poco, pintándolo con pintura en espray de manera opcional y colocando una pequeña vela en su interior. O con un punzón podéis agujerear el logo del refresco, cortar su base para meter una vela y ver qué bonito efecto hace al encenderse.

Otra opción es crear un jardín vertical con las latas como pequeñas macetas y colgándolas con cadenas. Una vez que habéis cogido algo de práctica, podéis atreveros con las flores de mil tipos diferentes y darle un nuevo aire a vuestra casa con originales elementos decorativos, como un centro de mesa o ramos de flores.

Los más avezados podéis ser auténticos joyeros del aluminio, pues con paciencia y creatividad se pueden hacer llaveros, collares, pulseras, pendientes… ¿Listos para dar la lata? 

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