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1 noviembre 2016

Dios (o el Estado) proveerá

Por Miguel Ángel Valero
Jefe de redacción de diarioabierto.es
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Es necesario ahorrar con la vista puesta en la jubilación si queremos, cuando nos retiremos, mantener un nivel de vida mínimamente digno

Cuando se acerca el final de cada año se produce siempre una auténtica avalancha de informes, estudios, análisis y reflexiones variopintas sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones y sobre la necesidad de complementar el dinero que vamos a recibir del Estado cuando nos jubilemos con ahorro privado. No dudo de que detrás de ese esfuerzo hay un interés comercial, especialmente de las entidades financieras, ya que la suscripción de planes de pensiones por parte de los españoles se concentra en el tramo final del año, por evidentes razones fiscales.

Pero las argucias de la banca, apoyadas con excesiva frecuencia en una visión alarmista sobre lo que va a tardar en desplomarse el sistema público de pensiones, no deben ocultar una certeza: la necesidad de ahorrar con la vista puesta en la jubilación si queremos, cuando nos retiremos, mantener un nivel de vida mínimamente digno.

No se trata de asustar con que la pensión pública será una miseria. Pero sí de tener en cuenta que si te fías de aquello de que Dios (o el Estado) proveerá, así te irá.

Comprendo que las vicisitudes laborales, y también las del Derecho, no te dejen mucho tiempo para pensar en algo tan lejano como la jubilación, en planificar tu futuro. Pero si no lo haces, te puedes encontrar con una desagradable realidad en el momento de la jubilación: que la pensión pública no sea ni de lejos suficiente para mantener el nivel de vida que tenías cuando trabajabas.

Los españoles, afortunadamente, cada vez vivimos más, y eso es bueno, pero también alarga el tiempo en que se cobra la pensión, lo que exige a la Seguridad Social un mayor esfuerzo financiero. Además, los jóvenes, desgraciadamente, entran más tarde en el mercado laboral y tardan mucho en conseguir una base de cotización en la Seguridad Social, que es lo que determinará la pensión que recibas cuando te jubiles. Esto obligará a trabajar más años o a compatibilizar el cobro de la pensión con alguna actividad laboral remunerada.

Pero hay un hecho irrebatible. En 2019 entra en vigor el factor de sostenibilidad, introducido en la última reforma de las pensiones, la llevada a cabo por el Gobierno de Rajoy. Esto significa que el importe de tu pensión dependerá también de la esperanza de vida de los españoles, con independencia del tiempo que lleves trabajando y cotizando a la Seguridad Social. Previsiblemente, hará que la pensión pública sea más reducida que ahora, por el impacto que tendrá la mayor esperanza de vida de los españoles.

Así que haz caso al sabio refranero: “A quien madruga Dios le ayuda”. Eres joven y parece muy lejano ese momento de la jubilación. Pero todo llega. Y lo mejor es estar preparados y comenzar a ahorrar para la jubilación cuanto antes. Primero, porque cuanto antes empieces más dinero acumularás para cuando toque a rebato en el trabajo. Segundo, porque un ahorro sistemático requiere un esfuerzo mucho menor.

No se trata de que te quedes sin comer para ahorrar de cara a la jubilación, dentro de 30 años. Se trata de destinar todos los meses una cantidad para ir acumulando un dinero para cuando dejes de trabajar.

Te puede parecer increíble, pero con el dinero que gastas en un café todos los días puedes llegar al momento de la jubilación con un buen colchón. Un ahorro de un euro al día se traduce a los 25 años en 17.865 euros, siendo conservadores en el cálculo del rendimiento generado por ese dinero.

Un euro al día no es precisamente un esfuerzo sobrehumano. Se puede disfrutar de la vida y, al mismo tiempo, ahorrar algo. Pero que sea de forma constante.

Lo que no te voy a decir es dónde debes meter ese dinero. La oferta es muy amplia y variada: planes de pensiones, PIAS, PPA, seguros de vida ahorro, rentas vitalicias, fondos de inversión, depósitos, inmuebles, acciones o renta fija, entre otras opciones. En éste blog de la Mutualidad de la Abogacía que estás leyendo este artículo encontrarás alternativas muy interesantes para generar un ahorro para la jubilación.

Pero insisto. Ahorra. Si en el camino obtienes ventajas fiscales, miel sobre hojuelas. Pero el objetivo no es pagar menos a Hacienda, sino ir acumulando un ahorro para que tu nivel de vida se vea lo menos afectado posible, al menos económicamente, cuando llegue la retirada definitiva del trabajo. Que debería ser un momento de júbilo, no de lamentación.

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