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Familia y ahorro
15 mayo 2019

¿Quién dijo que ahorrar en familia es aburrido?

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Hoy se celebra el Día Internacional de las Familias, que pretende concienciar sobre el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos. Te proponemos poner el acento en la educación para el ahorro, clave para su futuro.

Cuando hablamos de educación de los más pequeños de la casa, muchas veces nos olvidamos de una asignatura pendiente y fundamental para su vida de adultos: la educación financiera y, más concretamente, en el ahorro.

Puede que asociemos ahorro con aburrimiento, pero no tiene por qué ser así. Podemos enseñar a los niños a valorar el dinero y a reconocer el esfuerzo que implica mantener una economía familiar de forma divertida. ¿Cómo? A través de pequeños gestos, casi como un juego, donde toda la familia participe. Te proponemos algunos consejos.

 

Una meta común

Ir a un parque de atracciones, disfrutar de unas vacaciones en autocaravana, montar un equipo de cine en casa… No hay nada que una más y comprometa a la familia que un objetivo común. A partir de ahí, hay que fijar el presupuesto que necesitamos ahorrar y el plazo. Todos deberán comprometerse con el objetivo y, como veremos, colaborar de una u otra forma en su consecución.

A la vez, estaremos fijando un punto de partida y un mensaje importante: el concepto de que no se ahorra “lo que sobra”, sino que, poco a poco y con constancia, se considera un gasto más de la familia.

 

Un fondo común

Empecemos por un lugar físico en casa, como una hucha de cerdito o de la forma que queramos. Si es transparente, le dará un componente extra: calcular cómo, poco a poco, nuestro objetivo se va cumpliendo. Con el paso del tiempo y con niños más mayores, podemos introducir el concepto de cuenta bancaria para el ahorro común.

 

¿Cómo ahorraremos?

Para cumplir nuestra meta, habrá que desafiar a toda la familia a proponer fórmulas de ahorro. Por ejemplo, calcular cuánto gastamos en ocio un fin de semana y fijarnos que los domingos nos divertiremos con planes que no supongan gastar más que un día de diario, destinando el resto al fondo común.

Otro ejemplo: implicar a los niños en la compra, calculando cuánto gastamos, haciendo una lista antes de ir al supermercado y, una vez en él, comparar los precios, elegir las marcas, alimentos, etc., que nos permitan ahorrar. O proponernos no desperdiciar comida, buscando con ellos recetas que nos hagan aprovechar lo que tenemos en la despensa o la nevera.

Podemos partir del gasto inicial en las facturas de la luz, gas y agua, y fijar pequeños gestos de ahorro, como apagar las luces, no desperdiciar agua, cambiar a bombillas LED, optimizar el uso de lavadora, etc. No solo estaremos colaborando con el medioambiente, sino reduciendo el gasto y ahorrando la diferencia en nuestro bote familiar.

 

Todos colaboramos

Establecer una pequeña paga que ellos mismos se administren es una buena medida para empezar a valorar el dinero y su utilidad. En este caso, ellos mismos pueden fijar una pequeña parte de esa paga que destinarán al fondo común.

En este sentido, puede ser una práctica buena y divertida “subastar” las tareas del hogar si hay más de un niño en casa. Se les recompensará con un importe pequeño por cumplir con las tareas encomendadas durante el mes o, en caso de no hacerlas, se destinará al ahorro familiar.

 

Impuestos a los malos hábitos

Podemos establecer unas reglas a modo de impuestos que pagar por, por ejemplo, decir un taco, usar el móvil en la mesa, no cumplir con las tareas del hogar… Ese impuesto a los malos hábitos irá directamente a la hucha y, a la vez, mejoraremos las actitudes en casa.

 

El mercadillo online

Otra premisa para ahorrar puede ser vender antes de comprar o dar una segunda vida a lo que ya no usamos. Podemos proponer a los niños revisar todos sus juguetes y ropa, que ellos decidan cuáles ya no utilizan y van a vender en plataformas como Wallapop o Vibbo. El efectivo obtenido irá directo a la hucha.

 

Planifica con ellos su futuro

Involucrar a los pequeños en la construcción de su futuro es una excelente medida de educación financiera. Desde la Mutualidad te proponemos el Plan Junior, un instrumento de ahorro que te permite ir haciendo aportaciones y generando un capital para tu hijo, que el día de mañana podrá utilizar para pagarse un máster, emprender un negocio, etc.

Hazle partícipe de cómo va creciendo y enséñale que todo lo que ahorre ahora valdrá mucho más cuando lo reciba.

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