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Piedra cuesta arriba
1 noviembre 2016

¡Suban los tipos de interés, por favor!

Por Guillermo Aranda
Director General de ATL Capital
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La normalización de los tipos de interés se producirá y será un signo evidente de que habremos dejado atrás definitivamente la crisis

La crisis financiera de 2008 (¡han pasado 8 años!) provocó que los Bancos Centrales redujeran drásticamente los tipos de interés hasta niveles históricamente desconocidos. En el caso de EE.UU., la reducción llegó hasta el 0,25 % y en el de Europa, al 0 %. Cuando la economía entra en recesión, la principal herramienta de política monetaria es reducir los tipos de interés y cuando esta empieza a crecer y a generar inflación, los Bancos Centrales recorren el camino inverso subiendo los tipos de interés. En EE.UU. en diciembre del año pasado, los tipos, después de estar 7 años al 0,25 % (lo que indica la dureza e intensidad de esta crisis), subieron al 0,5 % y previsiblemente volverán a subir antes de que acabe el año. Como podemos imaginar, los tipos de interés bajos favorecen a los deudores y perjudican a los ahorradores. Por esta razón, normalizar una situación de tipos de interés anormalmente bajos nos parece muy saludable, desincentiva el endeudamiento y favorece el ahorro.

La situación en Europa, que siempre lleva un cierto retraso con EE.UU., es diferente. Todavía mantenemos los tipos al 0 % y no parece que esto vaya a cambiar a lo largo de 2017. Pero no debemos olvidar que la economía es cíclica y en Europa los tipos de interés volverán a subir en algún momento.

Las implicaciones que tienen estos movimientos sobre los distintos activos financieros son diferentes, y dependen normalmente de la intensidad y del tiempo que tarden en producirse las subidas de tipos.

Normalmente las acciones suelen tener un comportamiento errático durante los primeros meses después del cambio de política monetaria, pero una vez asumido que se producen por una mejoría significativa de la economía y de las presiones inflacionistas que ello conlleva, tienden a tener un comportamiento positivo, que suele durar hasta la siguiente recesión.

En el caso de los bonos, la situación es más delicada porque se suelen ir trasladando las subidas de tipos a los plazos más largos, donde están emitidos los bonos, provocando pérdidas significativas de precio, algo que en este activo es poco comprensible para la gran mayoría de los ahorradores. Perder dinero en renta fija nos enseña que la renta fija no es fija, salvo a vencimiento, y que durante la vida de la misma tiene variaciones y a veces negativas.

Aunque se nos haya olvidado, hemos pasado por esta situación en otras ocasiones y esta vez no será diferente. En EE.UU. las dos recesiones previas fueron en 1990 y en 2001, y las posteriores subidas de tipos se produjeron en 1994 y en 2004. En 1994 los tipos de los bonos a largo plazo subieron del 6,37 % en enero al 7,99 % en diciembre, lo que supuso un pérdida del 7,77 % para los inversores.

En 2004, sin embargo, los tipos a largo plazo pasaron del 4,99 % al 4,84 %, con una ganancia del 8,5 %.

Con respecto a las acciones de grandes compañías el comportamiento tanto en 1994 como en 2004 fue positivo, exactamente del 1,31 % y 10,87 %, respectivamente.

En el caso de Europa, vimos subidas de los tipos en el año 1999, donde el Banco Central Europeo empezó a incrementarlos desde el 2,5 % hasta el 4,75 % a finales del año 2000. La rentabilidad de los bonos alemanes a diez años pasó del 4 % al 5,5 %, con la consiguiente pérdida de valor para los inversores.

La Bolsa alemana subió más de un 30 % desde noviembre de 1999, cuando se produjo la primera subida de tipos, hasta febrero del año 2000.

La importantísima crisis que hemos sufrido desde 2008 nos ha llevado a una situación en la que los tipos de interés se han situado en niveles históricamente bajos. En EE.UU. esta situación se ha dado la vuelta ligeramente y muy probablemente continuará este año y a lo largo del que viene. En Europa de momento los tipos continúan en el 0 % y no esperamos que cambie en el corto plazo. Sin embargo queremos advertir de que esta situación no es sostenible a medio plazo y que cambiará como lo ha hecho en EE.UU. y en otras ocasiones anteriores.

En este entorno, como hemos comprobado, tenemos que ser prudentes porque las pérdidas que se pueden producir en los activos de renta fija podrían ser significativas en el corto plazo. Sin embargo, debemos pensar que la normalización de los tipos de interés se producirá y será un signo evidente de que habremos dejado atrás definitivamente la crisis y continuamos en el ciclo de crecimiento económico que ya se ha iniciado.

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