El blog de la Mutualidad de la Abogacía

Hormiga
1 septiembre 2016

Volver al espíritu de la hormiga

Por Luisja Sánchez
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Hay que buscar el respaldo de los planes privados que puedan completar esa añorada pensión que se busca cuando uno se retira de su etapa laboral

Alarmantes noticias llegan de nuestra Seguridad Social. Todos los medios informativos hemos destacado que nuestro sistema de previsión social ha necesitado una ayuda de 8.700 millones del Fondo de Reserva. Se trataba de pagar a nuestros pensionistas: su nómina mensual y la extra del pasado mes de julio.

Esta operación financiera es la mayor retirada de una sola vez que se recuerda. En estos momentos el citado Fondo de Reserva cuenta con unos 25.176 millones de euros ahorrados en la época de bonanza, el equivalente a un 2,33 % del PIB. A partir de aquí su supervivencia parece estar en peligro. El horizonte, por tanto, se ennegrece y hay que buscar fórmulas para su financiación a corto y medio plazo.

Según los expertos, la llamada hucha de las pensiones parece que tiene fecha de caducidad. Salvo que el Gobierno entrante coja el toro por los cuernos y busque alguna medida de choque para frenar la sangría de euros que salen de allí, la situación se antoja complicada tanto para los que perciben dichas pensiones como para aquellos que optaremos a ellas a medio plazo. Subir la edad de jubilación, como han hecho países europeos como el nuestro, no es suficiente para garantizar un pago digno por los años trabajados.

En España la reforma de 2011 tendrá efectos sobre el gasto a medio y largo plazo. El factor de sostenibilidad, que adaptará el cálculo de la pensión inicial a la evolución de la esperanza de vida, comenzará a aplicarse en 2019, de forma que los ahorros no se notarán hasta 2030. “Urge un pacto de Estado. Unos nuevos Pactos de La Moncloa en los que se conjugue empleo con pensiones y reducción del déficit”, ha comentado en alguna ocasión el experto José Ramón Pin Arboledas, profesor del IESE.

En este contexto, me viene a la cabeza aquella fábula de Lafontaine que bajo el título La cigarra y la hormiga revelaba dos formas de ver la vida. Frente a la más despreocupada y libertina cigarra, la hormiga era previsora y sabía cuidar su patrimonio para evitar que momentos de estrechez tiraran por tierra todo lo hecho hasta entonces.

Parece que nos toca rescatar el espíritu de la hormiga y ser cuidadosos con nuestra política de ingresos y gastos a corto y medio plazo. Además, como muchos expertos han señalado, hay que buscar el respaldo de los planes privados que puedan completar esa añorada pensión que se busca cuando uno se retira de su etapa laboral.

En un momento como el actual, se impone el ahorro como actitud coherente y lógica en un mundo con tantas incertidumbres. Los jóvenes profesionales, aleccionados por sus mayores, ya han empezado a introducirse en esa previsión social complementaria. Los mayores, algunos de ellos, se plantean en el futuro, cuando les llegue la edad de jubilación, compaginar trabajo y pensión, ya permitido desde 2013. Muchas profesiones colegiadas como la Abogacía podrán hacerlo con menos trabas. Hay que resucitar el espíritu de aquella hormiga de la fábula ante lo que se avecina.

Planes de pensiones a medida de cada uno

Hablar de planes de pensiones es hacerlo de los sistemas de Previsión Social Complementaria, de carácter voluntario, y que pueden suscribirse a título individual o colectivo. Junto a ellos están las alternativas de mutuas como la Mutualidad de la Abogacía, que dan servicio a diferentes profesionales liberales de distintos colegios profesionales. Como digo, en el caso de la Mutualidad el servicio está centrado en los abogados y sus familiares a través de diferentes productos y servicios muy rentables, a los que se accede tras una aportación del profesional que se da de alta en esta entidad.

Este sector se ha dinamizado bastante, de tal forma que se puede encontrar un plan de pensiones a la medida de cada ciudadano o profesional en función de sus intereses económicos. La tributación de los planes de pensiones cambió a partir de 2015. La última reforma fiscal anunciada por el ministro Montoro implica un cambio en los impuestos asociados a los mismos. Al mismo tiempo, las aportaciones se podrán rescatar en diez años, aunque no es una novedad fiscal.

En este terreno se modifica la deducción fiscal del rescate. Es decir, anteriormente cuando rescatábamos el plan de pensiones pasada la edad de jubilación, teníamos una bonificación del 40 % a las aportaciones realizadas hasta el 31 de diciembre de 2006. Si hubiéramos invertido constantemente durante 30 años, al final del periodo tendríamos una cantidad mucho mayor a la aportada. Esta tendría que tributar, pero con una deducción del 40 % de la misma.

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