El blog de la Mutualidad de la Abogacía

8 octubre 2019

La incertidumbre sigue siendo la clave fundamental en el comportamiento de los inversores.

Por Pedro del Pozo Vallejo
Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía
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Comentario financiero 08/10/2019

Durante la semana pasada, o más concretamente hasta la sesión del viernes, hemos visto retrocesos en las bolsas mundiales y vuelta hacia las compras de bonos públicos, en línea con la sensación de un deterioro económico mayor del esperado.

Adicionalmente, al tiempo que se respira un impasse en las negociaciones chino-estadounidenses en relación con el conflicto comercial, los nuevos tambores de guerra arancelaria se vuelven ahora hacia Europa. En este caso, los aranceles, que afectarían a más de 1.500 productos del Viejo Continente, incluyen también productos agrícolas españoles. Es previsible una respuesta europea ante el anuncio estadounidense, lo que no deja de ser un nuevo foco de tensión para los mercados financieros.

Con el Brexit en nueva ebullición, de la mano de un Boris Johnson en el límite de plantear una crisis constitucional como no se veía desde la época anterior a la Reina Victoria, no es de extrañar que el mercado encuentre difícil invertir con algo de riesgo, o mejor dicho, con lo que tradicionalmente se ha denominado riesgo, esto es la renta variable. No deja de ser sintomático que, aún en las subidas, los volúmenes de contratación bursátiles tienden a la baja. La liquidez inunda el sistema, toda vez que la renta fija presenta características, singularmente las curvas negativas, que solo son explicables por una política monetaria literalmente explosiva por lo que se refiere a una correcta asignación de riesgos. De hecho, si finalmente la recuperación triunfa frente a la recesión, el impacto en valoración de renta fija puede tener características mucho más devastadoras que las vistas hace un año y que tan negativo resultado tuvo en los mercados.

En tono más amable, los datos publicados en el empleo estadounidense siguen dando cifras récord, lo cual algunos analistas interpretan no solo como una baja posibilidad de recesión, sino como un fuerte colchón de respaldo, al menos de momento, a las políticas del presidente Trump, que, no lo olvidemos, se presenta dentro de un año a la relección. Sin un candidato demócrata de peso, a día de hoy, la pregunta de muchos analistas consiste en: ¿qué incentivos tiene Trump para llegar a un acuerdo comercial con China, en términos de rédito político-económicos? La respuesta a esta pregunta puede que esté cerca: esta semana se reanudan las negociaciones con China (por cierto, con serios problemas internos en relación a las protestas en Hong Kong). Si los EE.UU. quieren inyectar un impulso extra en su economía (y en sus bolsas, no lo olvidemos) tal vez esta sea la ronda definitiva, de cara a que el ciudadano estadounidense note los efectos antes de las próximas elecciones. Mucha atención pues a ello.

Por lo demás, y en espera de comenzar la importantísima campaña de presentación de resultados empresariales del tercer trimestre, la incertidumbre, como decimos sigue siendo máxima, con razones de peso tanto para justificar una corrección como un rally de fin de año. En ese sentido, una vez más, prudencia.