El blog de la Mutualidad de la Abogacía

9 marzo 2020

Por si el coronavirus no era suficiente, ahora también el petróleo

Por Pedro del Pozo Vallejo
Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía
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Comentario financiero: 09/03/2020

El preacuerdo de la OPEP para reducir la producción de crudo, con ánimo de mantener el precio del barril en un contexto de desaceleración de la demanda (en especial por la parte que viene de China, impactada por el tema del coronavirus), ha saltado en pedazos ante la negativa de Rusia a firmar dicha reducción. Como resultado del desacuerdo, Arabia Saudí ha iniciado un pulso con el gobierno del Kremlin, anunciando que doblará su producción de petróleo.

El resultado de ello es un desplome de los precios de contado y futuro del crudo que, buscando poner contra las cuerdas al gigante ruso, se lleva por delante en primera instancia la cotización de las compañías petroleras y, en segundo término, a todo el bono high yield americano asociado a petróleo y, en particular a fracking, así como los inversores (bancos, fondos, etc.) que han financiado estos proyectos. Obviamente, con el petróleo a 30 dólares el fracking pierde sentido. También las compañías de energías renovables se ven afectadas, aunque en este caso el colchón de pertenecer a un sector estratégico a largo plazo les sirve como cierta cobertura.

Todo ello ocurre en un contexto ya de por sí muy complejo, con el coronavirus como telón de fondo. Por ello, en un movimiento que recuerda los peores tiempos de la crisis de Lehman Brothers, las bolsas se han desplomado, arrastrando en parte a los bonos de crédito, y llevando al conjunto de inversores a una fuerte aversión al riesgo, que se ha traducido en un rally de los bonos alemanes y estadounidenses. En este último caso, la cotización actual (0,40% de rentabilidad en el 10 años) descuenta nuevas bajadas de tipos, en un muy coto plazo.

Con un marco como el actual, es muy difícil mantener la cabeza fría y sustraerse al pánico. Pero hemos de pensar que esta fuerte caída del crudo, por un problema de oferta (no de demanda, siempre más complejo y asociado a un frenazo económico) tendrá que tener un efecto beneficioso sobre las cuentas de los países occidentales, singularmente España, dependientes de esta energía. Adicionalmente, parece más que probable que veamos en breve nuevas medidas monetarias que traten de contener la desbandada de los mercados, a las que su unirán, posiblemente, estímulos fiscales a nivel global y en los EE.UU. de manera muy particular, debido al hándicap que para la actual administración americana representan las próximas elecciones de noviembre.

Por todo ello, y teniendo en cuenta la profundidad de la limpieza en la valoración de los activos, que ha pasado de modo burbuja a modo derrumbe en apenas dos semanas, y asumiendo que el coronavirus tendrá un fuerte impacto sobre la economía, pero no causará una recesión severa y duradera  (aunque esta palabra, “recesión” cada vez aparece más en todos los informes económicos), la situación actual muestra ciertos aspectos de oportunidad…aunque probablemente no inmediata y, muy probablemente, con aún muy malos momentos que cotizar por delante. En resumen, serenidad….y atención.

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