El blog de la Mutualidad de la Abogacía

Mercados
21 mayo 2019

Compás de espera en los mercados de activos

Comentario financiero: 21/5/2019

Compás de espera en los mercados de activos, tras las fuertes caídas de la semana anterior y con toda la atención que se mantiene focalizada en la disputa comercial entre EE.UU. y China.

Reza la célebre máxima que “todos los refranes trabajan”. Desde luego, salvo que el último tercio de mes lo mejore, el famoso “sell in May and go away” de los mercados anglosajones (“vende en mayo y vete”) va camino de convertirse en una auténtica realidad: tras un comienzo fulgurante de año, hemos pasado de la euforia a la estabilidad, de ahí a la cautela y de la cautela a la toma de beneficios, de manera generalizada, en las bolsas mundiales.

Sin ninguna duda, el recrudecimiento de la tensión comercial tiene mucho que ver con este giro, a peor, del ánimo inversor y de los mercados de acciones, de manera más específica. No falta no obstante quien argumenta que una corrección era necesaria, habida cuenta la (sorpresiva) subida de los primeros meses y que este nuevo impacto no deja de ser la excusa para la consolidación bursátil. Tal vez sea cierto, como igualmente cierto es que se trata de una edición más de un shock exógeno de tipo geopolítico, no tanto de una razón con fundamento macroeconómico. Sí es cierto que la concatenación de estos shocks, y en particular el tema comercial, empieza a tener la apariencia de algo más que coyuntural, y no solo por la idiosincrasia de la administración Trump, sino por el hecho de que, estructuralmente es más que deseable un nuevo tipo de acuerdo con el gigante asiático, tan celoso del control de su economía y al que no es fácil convencer, tampoco con buenas maneras.

Mientras no exista un golpe de timón en la situación actual y, en ese sentido, la fecha del G20 de finales de junio va tomando más fuerza, la volatilidad y la incertidumbre siguen haciendo mella en los mercados, no solo en los de renta variable, sino también en la renta fija: de nuevo volvemos a encontrarnos a las cotizaciones de la deuda en zonas de mínimos, con el 10 años alemán en rentabilidades negativas. En otras palabras, mucha cautela, tal vez excesiva en unos agentes económicos, tal vez, demasiado condescendientes con la idea de que los tipos nunca subirán.

Que esto último ocurra, que suban los tipos, va a depender de la inflación, la cual debe ir ligada a mantener un crecimiento cercano a potencial que, obviamente, ya no es lo que era en el pasado, en valor absoluto. Las dudas sobre crecimiento no alimentan precisamente inflaciones disparadas. Sí es probable, a tenor de los datos que se van conociendo, que veamos una segunda parte del año algo mejor que la primera en términos de actividad, especialmente en países como Alemania, actividad que se vería favorecida por un menos hostil entorno geopolítico, singularmente en el tema arancelario, pero también en otras cuestiones como el Brexit o unas posibles elecciones en Italia. En ese sentido, paciencia y prudencia. Tras mayo viene…junio. Aún queda mucho ejercicio económico por delante.

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