El blog de la Mutualidad de la Abogacía

Gráfico de mercados
29 octubre 2019

El siempre fundamental para los mercados mes de octubre va terminando con una mezcla a partes iguales entre lo razonable y lo desasosegante.

Por Pedro del Pozo Vallejo
Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía
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Comentario financiero: 29/10/2019

En la parte razonable no está de más comentar que, en estas semanas, hemos contemplado una cierta normalización financiera, es decir, subidas moderadas en las rentabilidades de la deuda y mejoras de valoración en las bolsas.

Hablar de menor aversión al riesgo tal vez sería excesivo en estos momentos. En realidad, en buena medida, hemos presenciado reajustes de valoración en algunos sectores, singularmente bancos y autos, cuyo comportamiento en el resto del año estaba siendo claramente desfavorable frente a los primeros de la clase, singularmente y como viene siendo habitual, las tecnológicas.

Un par de factores han propiciado en esencia esta “normalización”. En primer lugar, las perspectivas de un acuerdo comercial China-EE.UU., aunque no inmediato y por fases en el tiempo, han otorgado un cierto optimismo a los inversores, que siguen creyendo mayoritariamente que el fin de esta guerra, o al menos de esta batalla, debe estar lo suficientemente cerca como para permitir al presidente Trump esgrimir un buen trato, unos mercados optimistas y una economía saludable de cara a las elecciones de noviembre 2020. Un buen paso intermedio para ello sería permitir que las familias estadounidenses tomen el pavo de Acción de Gracias con tranquilidad y que el Black Friday de 29 de noviembre sea todo lo positivo que cabe esperar en un país con cuasi pleno empleo. Esperemos.

En segundo lugar, en el Viejo Continente, la discreta subida del Euribor, fruto de las medidas adoptadas por el BCE en septiembre pasado, está otorgando algo más de visibilidad a la banca y poniendo, tal vez, un discreto suelo (al menos de momento) a las curvas de la deuda pública. Conviene no exagerar este movimiento, habida cuenta que el Euribor se mantiene en negativo y que otro tanto cabe decir de buena parte de los tramos de curvas europeas, significativamente en Alemania. Pero, si bien nadie discute que los tipos van a seguir reducidos durante mucho tiempo, tal vez se abre la idea de que una cosa es bajo y otra es mantener sistemáticamente, incluso ahondar, la parte baja de un canal bajo.

Porque, y aquí empieza lo desasosegante, los mercados tienen pánico a que se pueda producir, por uno u otro motivo, un efecto parecido al vivido a finales de 2018, con unos movimientos de las curvas de tipos que saquen del mercado, por valoración, a los inversores de renta fija, habitualmente clasificados (no sin cierta inexactitud dados los tipos actuales, en mi opinión) como conservadores. Adicionalmente, debemos tener muy presente que las subidas bursátiles del año, aparte de llevar a los índices a determinadas resistencias técnicas, se han producido con volúmenes claramente decrecientes de contratación, hecho no por explicable menos curioso. Y, no lo olvidemos, los problemas de tipo geopolítico que nos acompañaron el pasado ejercicio, singularmente el conflicto arancelario y el Brexit, aún no están cerrados, si bien existe razonable visibilidad en ambos, en el momento de escribir estas líneas.

Y es que llueve sobre el mojado que ya dejó el terrible 2018. Especialmente si tenemos en cuenta que 2019 está siendo con matices y de momento, un buen año para los mercados, tanto en renta fija como variable. Por ello, buena parte de los gestores miran de reojo, y más desde el susto de agosto, una posible salida de urgencia, que imprime un tono de nebulosa incertidumbre basada tanto en datos reales que distan de la exuberancia como en sentimiento inversor.

No obstante, y siendo la prudencia el rasgo que debe caracterizar toda decisión de inversión y más aún en este tramo del año, también existen bases para encarar el futuro próximo con razonable optimismo: la macro está débil, sí, pero se mantiene en la parte positiva del rango, con algo confianza en que lo peor del ciclo, especialmente en el sector industrial, puede haberse visto ya, a tenor de la publicación de los últimos PMI´s. Si el consumo no se viera muy contagiado por este halo negativo y, de manera especial, si los acuerdos comerciales llegan a buen término y, finalmente, si los resultados empresariales muestran algo más de visibilidad, tal vez el futuro sea algo menos gris de lo que por momentos hemos podido entrever. En todo caso, como decía Napoleón en sus comentarios sobre “El Príncipe” de Maquiavelo: “estos malditos “si” me impacientan”.

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