El blog de la Mutualidad de la Abogacía

22 julio 2019

Vuelve la incertidumbre a los mercados, una vez más de la mano de la geopolítica.

Por Pedro del Pozo Vallejo
Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía
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comentario financiero 22/07/2019

Los últimos datos macroeconómicos nos habían mostrado un signo mixto (algo menos de crecimiento en China, algo mejor la actividad estadounidense) que tuvo un efecto difuso en el mercado: por un lado, el menor crecimiento chino levanta temores sobre el ciclo mundial.

Por otro, el buen comportamiento de la economía estadounidense sugiere que la próxima bajada de tipos (prácticamente asegurada por el presidente de la FED, Sr. Powell), puede ser la primera y última en cierto tiempo. En todo caso, y en ambos países, un paisaje macroeconómico razonable, de cara al verano.

No obstante, apenas unas semanas después de la cumbre de Japón en la que (supuestamente) se ha enterrado el hacha de la guerra arancelaria, al menos durante unos meses, el presidente Trump ha vuelto a elevar el tono contra el país asiático, después de congratularse por haber sido el causante de su frenazo, en términos de crecimiento. Esto ocurre en un momento en el que, queda claro, los aranceles cobrados a China no cubren la menor producción estadounidense. Ello confirma una vez más el «mal negocio» que es este enfrentamiento comercial, que probablemente solo tiene sentido a corto plazo en términos de política interna estadounidense. Otra cosa es el enfrentamiento estratégico por la tecnología entre ambas potencias, algo que EE.UU. no debe descuidar (ni Europa) pero que, probablemente, pueda ser gestionado, o más bien «debería ser gestionado» de una manera más amigable para los agentes económicos, en términos de incertidumbre.

Con ello, y con otros temas de calado pendientes, como es la tensión prebélica en el Estrecho de Ormuz, y el asunto inacabado (y casi inacabable) del Brexit, con Boris Johnson a la puerta del 10 de Downing Street, comienzan las vacaciones veraniegas, siempre caracterizadas por la fuerte bajada de volúmenes de contratación, algo que puede tener efectos multiplicadores, para bien o para mal, sobre la cotización de los activos. Con un año, de momento, positivo en cuento a la evolución de bonos y bolsas, habrá que estar muy atentos a las noticias que vayan apareciendo, de manera especial en el plano geopolítico, para evitar una apresurada toma de beneficios, singularmente del recuerdo tras la experiencia de año pasado, con un otoño realmente terrible para los mercados.

Confiemos que este sea un verano tranquilo, con la más que probable bajada de tipos estadounidense y, no lo olvidemos, las escasas posibilidades de recesión a nivel global, más allá del sector industrial, sin ninguna duda, el perdedor de la presente guerra comercial.

 

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