El blog de la Mutualidad de la Abogacía

24 diciembre 2018

Los mercados tiran la toalla en el fin de año.

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Comentario de mercados: 24/12/2018

Si el ejercicio financiero, en general, ha sido manifiestamente mejorable en prácticamente todos los activos, el cierre de año, con el hundimiento de la bolsa estadounidense, comienza a tomar el aspecto de algo incluso peor: sencillamente para olvidar.

Si algo faltaba a la sucesión de nubarrones acontecidos en 2018 era finalizar con una reunión de la Reserva Federal que dejara descontentos tanto a los que abogan por menos subidas de tipo de interés (finalmente la FED materializó la cuarta subida del año) como a los que temen un mayor deterioro en la economía para el 2019 de lo inicialmente previsto (el Organismo Monetario estadounidense redujo las expectativas de crecimiento para el próximo año y, con ello, las posibles subidas de tipos de interés de tres a dos). En conjunto, un poco más de pesimismo en unos mercados que ya no esperan de 2018 más que el cierre oficial…y que empiezan a cuestionarse seriamente cómo será 2019.

La concatenación de incertidumbre referida a guerra arancelaria, Italia y Brexit, ha sido el eje sobre el que se han movido los malos resultados bursátiles de 2018. A medida que ha ido avanzando el año, la incertidumbre con respecto al crecimiento de los EE.UU. y China ha ido pesando cada vez más en el ánimo inversor, que empieza a temer un cambio de tendencia macroeconómico antes de lo esperado. En el caso europeo, este cambio vendría cuando aún no hemos comenzado, ni someramente, a normalizar nuestros tipos de interés. En resumen, un escenario seriamente preocupante…que el mercado ha cotizado con absoluta crudeza.

Si bien estos miedos con respecto a la llegada de una recesión mundial son, a día de hoy, muy prematuros, no es menos cierto que el pesimismo por la situación geopolítica está afectando gravemente a los niveles de confianza tanto del inversor como del consumidor.  En ese sentido, aunque finalmente veamos arreglarse temas como el Brexit, como Italia o como la guerra arancelaria, en buena medida el mal ya está hecho y afecta a claves tan básicas como el crecimiento, vía consumo e inversión. Por ello, si bien es muy probable que estemos viviendo una sobrerreacción de los mercados financieros, con un claro agotamiento de la capacidad de mantener el pulso inversor en unos mercados destrozados, no es menos cierto que las atractivas valoraciones actuales de muchos activos pueden no ser razón suficiente para volver a ver tonos positivos en la bolsa y mayores rentabilidades en la deuda, si se mantienen o corroboran las dudas macroeconómicas que empiezan a surgir. Por consiguiente, fin de año ciertamente complicado…y comienzo de 2019 no por ilusionante, menos nebuloso.

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