El blog de la Mutualidad de la Abogacía

Mercados
14 enero 2016

Los mercados mantienen un tono débil en el primer mes del nuevo año (29/01/2016)

Los mercados mantienen un tono débil en el primer mes del nuevo año. Una vez más, la actuación de los Bancos Centrales, en este caso el BCE, y un leve signo de suelo en el precio del barril de crudo han actuado como catalizador positivo para unos mercados que habían empezado el ejercicio en una dinámica de preocupante caída.

A estas alturas y tras ocho años de políticas monetarias expansivas implementadas en todo el globo, empezando por la Reserva Federal de EE.UU., a nadie extraña ya que los agentes económicos demanden más liquidez en cualquier reunión de cualquier Banco Central. Satisfechas estas demandas, asistimos de inmediato a subidas de Bolsa. No satisfechas, el siguiente paso es una corrección. En suma, como venimos comentando desde la crisis de Lehman, la liquidez se ha convertido en el analgésico de unos mercados llenos de dudas sobre crecimiento y solvencia de deuda. En ese sentido no es de extrañar que la mera normalización monetaria, por la vía de retirada de estímulos y subida de tipos, cause estragos sobre las cotizaciones de los activos financieros. Cuándo acabará este círculo es difícil de entrever. En todo caso, todo parece indicar que, una vez más, EE.UU. liderarán el camino hacia un mundo algo menos sostenido por los Bancos Centrales.

En todo caso, el activo de moda es, sin duda, el petróleo: la correlación entre el precio del oro negro y la evolución bursátil es sencillamente total. La inferencia que un barril excesivamente barato puede tener sobre las economías emergentes, sobre los balances de las empresas de energía, y sobre los impactos de crédito asociados a estas compañías superan las ventajas que, para occidente, tiene este petróleo a bajo precio. En ese sentido y con diferencia, parece que todo el análisis de corto plazo se centra en «hacia dónde» evolucionará la cotización del «Brent» o el «West Texas» y qué tipo de noticias pueden afectar dicha cotización.

En el fondo del horizonte, naturalmente, está la macroeconomía, y de manera especial, el crecimiento en China y EE.UU. La posibilidad de un fuerte retroceso de la primera y un parón de la segunda planean en el ánimo de muchos analistas. En todo caso, es posible que la negatividad actual esté infiriendo problemas que, probablemente, no estén tan definidos, a día de hoy. Porque ni mucho menos estamos asistiendo, con los datos actuales, a un mundo en derrumbe. Por el contrario, las perspectivas de crecimiento, aunque muy moderadas, se mantienen positivas, especialmente en la locomotora del mundo, los EE.UU., con un empleo en máximos y una inflación, ex-energía, incipiente. Y aunque China está sufriendo una desaceleración, las reformas implementadas es más que probable que consigan, si no evitar la desaceleración, si al menos conjurar un parón en seco de su economía. En ese sentido, prudencia, pero no pesimismo para el año recién comenzado.

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