El blog de la Mutualidad de la Abogacía

7 enero 2020

Primeras sesiones del nuevo ejercicio con viejos y nuevos fantasmas

Por Pedro del Pozo Vallejo
Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía
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Entre los viejos conocidos, que sin ninguna duda tendrán protagonismo también en 2020, tenemos ante todo y por encima de todo, la guerra comercial entre China y EE.UU.

En este tema se espera algo más de claridad, sobre todo a partir de que, en principio y si no hay contraorden, se firme el próximo fin de semana en Washington la fase uno del acuerdo entre ambas potencias. Con las elecciones estadounidenses a finales de año, lo normal sería esperar una distensión paulatina, que favorezca el devenir económico.

Devenir que, a día de hoy, se nos presenta por lo que a la macroeconomía respecta, menos negativo que lo esperado hace un año: Si bien el crecimiento global sigue siendo muy moderado, las expectativas para 2020 registran algo de aceleración, tenue, pero aceleración al fin y al cabo, en buena medida de la mano de las menores tensiones arancelarias y con protagonismo de países tan relevantes como Alemania. Este mayor crecimiento debería venir aparejado con una cierta normalización en las curvas de deuda. Hablar de subida de tipos parece extraordinariamente prematuro. Pero sí podemos decir que, en ausencia de shocks exógenos (y quién puede decir que no los vaya a haber) el año que comienza no tiene por qué ser especialmente negativo, a nivel económico global.

El problema, naturalmente, estriba en que una cosa son las disposiciones y otra las realidades: De momento, entre esos posibles shocks exógenos tenemos nuevos  tambores de guerra en el viejo escenario de Oriente Medio, a cuenta de Irán, su implicación en el terrorismo internacional, su programa nuclear, el petróleo y la eliminación del líder iraní Soleimani por drones estadounidenses. Si bien la posibilidad de guerra abierta es remota, máxime con un líder aislacionista tan marcado como Trump y en año electoral, no es descartable una nueva tensión en la zona, incluidos ataques aéreos a los centros de producción nuclear iraníes, si este país insiste en mantener su programa atómico. Incertidumbre y volatilidad, sin duda por este flanco.

Por todo ello y tras un buen comportamiento de los mercados en 2019, que deja las bolsas en máximos en muchos casos, se impone cierta cautela inversora, especialmente en el ámbito de la renta fija, con rentabilidades aún muy bajas. A medida que avance el año es de esperar también un incremento de la incertidumbre política, de la mano de las elecciones estadounidenses, del avance (o no) de los acuerdos post Brexit y de, a nivel local, las medidas económicas del (teórico en el momento de escribir estas líneas) nuevo ejecutivo español. Como siempre con una nueva hoja en blanco, máxima expectación y todo lo bueno (esperemos) por delante.

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