El blog de la Mutualidad de la Abogacía

21 febrero 2017

Se mantiene la tónica general tranquila de los mercados, con muy escasas referencias en estos días (21/02/2017)

En líneas generales, la política sigue dominando el pensamiento económico a ambos lados del Atlántico. En Norteamérica, aún seguimos inmersos en la vorágine de las medidas que, presuntamente, va a comenzar a implementar la nueva administración estadounidense. Como hemos comentado en más de una ocasión, la puesta en práctica de una versión de máximos del programa electoral de Donald Trump tendría efectos claramente inflacionistas sobre la economía americana y, por ende, sobre la del resto del mundo. No obstante, no parece fácil salvar los escollos que van apareciendo en el camino, a tenor de la resistencia que encuentran algunas medidas iniciales del nuevo presidente.
Habrá que esperara algo más de tiempo, para determinar mayores concreciones, lo que impone un impasse en la toma de decisiones de inversión.

Europa se encuentra en una situación de impasse parecida aunque, en este caso, más pendiente de procesos electorales cruciales. Naturalmente, obviando los comicios holandeses, buena parte de la atención está centrada en Francia. Las últimas encuestas muestran algunas posibilidades más para que Le Pen llegue el gobierno de la república vecina. La opinión mayoritaria argumenta que una victoria del populismo en el país galo tendría un efecto adverso sobre el proceso de consolidación europeo. En ese mismo sentido, tampoco parece tan clara la victoria de Merkel, según los últimos sondeos. Y, como colofón de todo ello, tenemos en unas semanas la espada de Damocles del Brexit, con la posible invocación del artículo 50 por parte del Reino Unido. Por todo ello, se mantiene la incertidumbre.

En un tono más positivo, no está de más comentar que la economía real parece ir por una senada mejor de lo esperado, especialmente en el ámbito europeo. Los últimos datos reflejan crecimientos ligeramente más altos e inflaciones igualmente repuntando. El BCE no obstante considera aún estas últimas muy tenues y más dependientes de las subidas energéticas que de la generación de auténtica actividad, por lo que es poco probable que veamos reducciones de estímulos adicionales a las ya presentadas para marzo y, mucho menos, subidas de tipos nominales este año en Europa. En todo caso, de mantenerse esta actividad, sí es más que probable que las curvas de tipos de la deuda a largo plazo sigan experimentando tensiones al alza, lo que supone un nuevo paradigma en la valoración de activos, frente a lo visto estos dos o tres últimos años. En ese sentido, precaución.

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