El blog de la Mutualidad de la Abogacía

8 junio 2020

Semana eufórica para los mercados.

Por Pedro del Pozo Vallejo
Director de Inversiones Mobiliarias en Mutualidad Abogacía

A la luz del comportamiento semanal de los mercados financieros, podría parecer que los inversores se mueven en un contexto que tiene poco que ver con la economía real: Sin ir más lejos, esta semana el BCE anunciaba unas previsiones de crecimiento, (es decir, de decrecimiento) para el conjunto del área euro, sustancialmente peores que las inicialmente previstas.

En líneas generales, la Autoridad Monetaria Europea da por descontado que el mejor escenario posible de recuperación en 2020, dentro de las posibilidades contempladas hace un par de meses, queda prácticamente descartado. ¿Qué ha inducido entonces al mercado a comportarse tan positivamente?

Ante todo y por encima de todo, estamos ante una cuestión de mejora de sentimiento. No de sentimiento en sentido abstracto, sino perfectamente medible en indicadores a los que ya hemos hecho referencia en semanas pasadas como el IFO alemán o la confianza del consumidor estadounidense. Sin duda, los datos publicados, en valor absoluto, son negativos… pero su evolución es claramente favorable. Esta semana hemos tenido, en EE.UU., la locomotora del mundo (y por muchos años), unos baremos en el ISM manufacturero y no manufacturero, claramente por encima en mayo respecto a la referencia anterior. Hablamos de un indicador adelantado clave. Pero, sobre todo, e igualmente favorable, ha sido el dato de empleo USA, que reflejó una sorprendente creación neta de puestos de trabajo de 2.5 millones de personas, cuando las estimaciones seguían apuntando a un contexto de destrucción de empleo. Una vez más, las expectativas prexistentes, tan bajas, juegan a favor del mercado.

Hace meses comentamos que la salida de esta crisis vendría, principalmente, por el apoyo decidido y sin fisuras de los Bancos Centrales. Con nuevas inyecciones de liquidez, para ser claros. No cabe duda que, en el caso del BCE, esta expectativa no solo se está cumpliendo sino que, de hecho, está batiendo cualquier marca que pudiéramos imaginar. El resultado de ello, es evidente: las primas de riesgo de España e Italia, tan castigadas en los peores momentos de marzo y abril, han volado. De hecho, el bono a diez años español se encuentra, en valor absoluto, en los niveles de cierre de 2019. Por supuesto, estas políticas no son inocuas y la función de “restitutor orbis” de Lagarde tendrá implicaciones a muy largo plazo en forma de tipos, casi podríamos aventurar, secularmente bajos. Pero la Vieja Europa, una vez más, se habrá salvado. Y, probablemente, el escepticismo con la voluntad de permanencia del euro sea, en el futuro, aún más marginal, si cabe, que hoy en día.

Dicho todo esto, conviene dejar un mensaje de elevada alerta con respecto a cómo nos encontramos hoy: la sobrecompra en las bolsas a nivel global, singularmente las europeas, es muy alta, similar a la situación justo antes de la debacle. El mercado de renta variable, después de este último tirón, debe descansar, consolidar, y tomar combustible en el aire. De lo contrario, de mantenerse este ritmo, no debemos descartar un aterrizaje de emergencia, más o menos abrupto. Si bien los beneficios empresariales del año serán malos, debemos esperar mejoras en las indicaciones futuras, de cara a mantener valoraciones apropiadas o, al menos, razonables en los multiplicadores de buena parte de la renta variable. Adicionalmente, en el ámbito de la renta fija, con diferenciales de crédito y primas ya muy normalizados, aunque no del todo, no debemos descartar piedras en el camino, en la forma, por ejemplo, de disensiones políticas en el ámbito de la Unión (siempre habrá un juez alemán, un político del norte europeo o un dirigente periférico dispuesto a entorpecer la marcha general con declaraciones y  actitudes, no por superables, menos decepcionantes), así como, muy importante, una creciente incertidumbre asociada al conflicto comercial chino-estadounidense, enmarcado en este caso dentro del proceso electoral norteamericano. Por ello, máxima prudencia, eso sí, en un mejor paisaje.

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