El blog de la Mutualidad de la Abogacía

5 mayo 2016

Nueva semana de caída (5/5/2016)

Nueva semana de caída en los mercados de renta fija y variable. Esta vez no han sido ni los datos macroeconómicos (que, dentro de un orden, han salido aceptables) ni las materias primas, por más que la corrección del precio del petróleo desde niveles de 48 dólares el barril a 45 dólares tampoco haya ayudado. En esta semana, la caída se debe esencialmente a los resultados empresariales en general y a los presentados por la banca, en particular.

Como hemos comentado en alguna ocasión, la necesidad de crecimiento económico es fundamental para alimentar los beneficios por acción de las empresas cotizadas. Al final del día, la cotización bursátil obedece esencialmente a la evolución de este beneficio por acción. Pues bien, la ralentización en la actividad económica a nivel mundial que, sin llegar a recesión (afortunadamente) apenas descuenta crecimientos positivos y muy lejanos a potencial, imponen unos beneficios empresariales igualmente limitados. Y si eso es cierto y lo estamos observando en casi todos los resultados publicados, aún es más dramático en el caso de los bancos.

En un contexto de tipos de interés tan bajos como los actuales, el margen de beneficio bancario se reduce de manera notable. A ello hay que añadir un marco regulatorio sensiblemente más restrictivo que hace unos años. El resultado de ello es un deterioro de las cuentas del sector financiero, en algunos casos muy acuciada por la sobreexposición a diferentes mercados emergentes o por provisiones multimillonarias relativas a demandas o pérdidas de valoración de activos. En esa línea, los informes publicados por entidades relevantes, han supuesto una sorpresa negativa, dentro de la línea general de mal comportamiento del sector.

Por lo demás, las perspectivas a corto y medio plazo siguen pendientes de un entorno caracterizado por los bajos tipos de interés, fruto de la ausencia de inflación, y una actividad económica moderada. En ese sentido, es difícil encontrar optimismo en el conjunto inversor, en tanto en cuanto no veamos algo más de tracción en términos de crecimiento.

No obstante lo anterior, en absoluto podemos inferir escenarios particularmente negativos, comparables a los vividos en el pasado reciente. Por el contrario, bajo determinados estándares y, obviando la renta fija, el mercado actual puede constituir una oportunidad de inversión, a largo plazo. En todo caso, la cautela, fruto de la incertidumbre (y en «incertidumbre» debemos incluir de manera especial los riesgos geopolíticos) está muy presente en los mercados.

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