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Estímulo económico
1 febrero 2016

Nuevos retos en 2016

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Por María Mazo
Directora general del Área Financiera de Inverseguros Gestión, SGIIC

La debilidad del mercado laboral y el frágil sistema bancario indican que el Banco Central Europeo tendrá que mantener el estímulo.

El año avanza lleno de grandes retos económicos que influirán de forma significativa en el campo de la inversión de activos. Os preguntaréis cuáles van a ser los más significativos y qué variables nos darán la pauta a seguir. Comenzaré haciendo una revisión desde un plano más amplio, el macroeconómico, para derivar al estratégico.

Si iniciamos un viaje macroeconómico, haríamos nuestra primera parada en Estados Unidos, la mayor economía mundial. Nos encontramos con un país que crece por encima de la media de países desarrollados. Su crecimiento sostenido está basado en que con alta probabilidad alcanzará pleno empleo en el primer trimestre de este año 2016, hecho que se ha de trasladar en una mejora de costes salariales que incidirá incidir en superiores cifras de consumo, teniendo en cuenta que representa un 70 % del PIB americano. Como adelanto a este escenario, presenciamos en diciembre la primera subida en nueve años de los tipos de intervención por parte de la Reserva Federal. Todo ello ha acontecido en circunstancias muy distintas a las históricas, en las que el crecimiento económico se situaba en tasas superiores al 5 %, la inflación subyacente por encima del 3 % y los gastos de consumo personal por encima del 2 %, todos ellos muy superiores a los actuales. Esto nos indica que el camino que hay que seguir también va a ser muy distinto dejando atrás los tipos del 6 % de media desde la década de los 70 y reemplazándolos por tipos normalizados bajos por un periodo largo.

Nuestra siguiente parada es Europa. Empleo e IPC se alzan como factores claves que vigilar en 2016. La debilidad del mercado laboral y el todavía frágil sistema bancario indican que el Banco Central Europeo tendrá que permanecer en posición de mantener el estímulo para evitar las presiones deflacionistas que todavía persisten.

En Japón, salarios, gasto del consumidor y de inversión son factores que hay que vigilar. Actualmente el consumo está sufriendo las consecuencias del débil crecimiento salarial, amortiguado parcialmente por la inversión de las compañías como consecuencia del beneficio de un yen débil. Por esta razón no podemos descartar asistir a nuevas medidas expansivas por parte del Banco Central de Japón en 2016.

En Rusia hemos de vigilar la evolución del rublo y la inflación y el crecimiento son factores clave. En Brasil son la inflación, el desempleo y el índice de costes laborales.

Para finalizar nuestro viaje, China. Yuan e IPC se alzan como factores clave. La moderación del crecimiento, caídas del precio de la energía y exceso de capacidad productiva continúan poniendo presión a la baja en los precios, dejando espacio al Banco Central de China para devaluar el yuan de forma ordenada contra sus reservas de divisas y emprender nuevas acciones monetarias expansivas.

Probablemente os estaréis preguntando la utilidad de nuestra travesía para predecir el comportamiento de los principales activos financieros. La respuesta es inmediata. Desde el inicio de las convulsiones económicas en 2007 en Estados Unidos, el impacto de las influencias macroeconómicas en los mercados financieros ha sido clave, pasando a un segundo plano las historias específicas de compañías en un mundo de alta correlación de clases de activos. Actualmente el mundo financiero se encuentra inmerso en un número elevado de retos estructurales que inciden en la importancia de los aspectos económicos y continúa por ello con una alta sensibilidad a las proyecciones económicas, y por tanto la predicción de los ciclos económicos pesa más que nunca. De esta importancia deriva la fuerte influencia que estos tienen sobre el precio tanto de las acciones como de los bonos gubernamentales y diferenciales de los corporativos en los últimos años.

Los indicadores adelantados, como mejores predictores de los ciclos económicos, indican recuperación en los mercados desarrollados como consecuencia de una continuidad de estímulos globales principalmente en la forma de baja inflación —factor más relevante para el crecimiento en Estados Unidos, dada su composición tan sesgada de consumo, que la propia restricción de masa monetaria asociada a una subida de tipos gradual—. También es consecuencia de la continuidad de estímulos por parte de los Bancos Centrales en Europa, Japón y muy probablemente China, junto con posibles nuevas medidas expansivas en el resto de mercados emergentes. 

Solo el trascurso del tiempo señalará si las deducciones son ciertas, en un mundo en el que las personas que nos dedicamos a la inversión de activos como profesión nos enfrentamos cada día a la diferenciación entre percepción y realidad. Ello hace altamente interpretables tanto las hipótesis de trabajo como las conclusiones, guardando cierto paralelismo con la dinámica de vuestra profesión.

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