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Mercados
2 noviembre 2018

Tensiones venideras

Por Emilio Ontiveros
Presidente de Afi y catedrático emérito de la UAM

El mundo va camino de concluir un año más de crecimiento económico bastante aceptable, pero 2019 es probable que no sea mejor. A medida que nos acerquemos empezarán a pasarnos factura algunos episodios abiertos o agravados este año.
El primero son las tensiones comerciales iniciadas tras la llegada de Trump. Muchas empresas, desde luego las que disponen de una mayor proyección internacional en sectores como el del automóvil, las tecnologías digitales o la alimentación, están revisando sus planes estratégicos tratando de identi car las líneas de impacto que tendrán los aumentos arancelarios y las distintas formas de discriminación al libre comercio y libre movilidad internacional de factores, ya sean de capitales o de personas.

El mundo se ha hecho un lugar más complicado, menos previsible y más difícil de gestionar. Las reglas ya no son las mismas que han venido gobernando la dinámica económica y nanciera global. La principal economía del mundo, la administración que gestionaba las institucio- nes multilaterales, está en plena introspección, mirando directa y exclusivamente a sus aden- tros, ya sean estos comerciales o militares. Y eso se traduce en menor crecimiento económico, desde luego para economías como la española, que han convertido las exportaciones en una de sus principales fuentes de crecimiento.

Otros posibles focos de tensión se localizan en la eurozona. Cuando parecía que habíamos deducido lecciones claras de la crisis y está- bamos dispuestos a fortalecer la arquitectura institucional del área monetaria, han emergido tensiones entre los gobiernos en torno a los ujos migratorios que han desplazado aquellas necesarias prioridades para disponer de mayor capacidad de respuesta a futuras crisis. En algunos países europeos también ha emergido la introspección y el nacionalismo que dan la espalda a la necesaria cooperación europea. De persistir, la debilidad reformista de la dinámica de perfeccionamiento de la integra- ción europea podría pasar factura también al crecimiento económico.

La tercera de las tensiones que también es preocupante a corto y medio plazo es la derivada del endurecimiento monetario que tendrá lugar a lo largo de 2019 en Europa. El BCE abandonará la excepcional laxitud con la que ha venido conduciendo su política mone- taria en los últimos años: los tipos de interés subirán de forma moderada y el BCE pondrá n a su programa de compras de deuda pública, que tan bien ha venido a España desde marzo de 2015. Según cómo se haga esa transición a la normalidad monetaria será el impacto en las empresas y Administraciones públicas más endeudadas. Mayores pagos por intereses de la deuda en un país altamente endeudado como el nuestro pueden reducir la capacidad de gasto y de inversión, y con ello las posibilidades de crecimiento del empleo.

Frente a estos tres grupos de tensiones, la estabilidad política nacional y la cooperación internacional serían apoyos que no sobrarían precisamente en los próximos meses.

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