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7 mayo 2018

Pros y contras del sistema de acceso a la Abogacía

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Hace casi cuatro años se puso en marcha un nuevo sistema de acceso al ejercicio de la Abogacía. Desde entonces son muchos sus defensores y detractores. En este caso, son los propios graduados quienes nos dan su opinión.

El pasado 3 de marzo se efectuó la primera de las dos convocatorias anuales para la prueba de acceso a la profesión de abogado para 2018. Hasta hace unos años, un estudiante de Derecho que quisiera ejercer su profesión solo tenía que acabar la carrera y colegiarse para empezar su aventura profesional.

 

Nuevo sistema de acceso

El 31 de octubre de 2006 se publicó en el BOE la Ley 34/2006, que cambiaría por completo el acceso al ejercicio de la Abogacía en España. Esta establece como requisitos previos a dicho ejercicio: la obtención de un título de Graduado en Derecho; la finalización satisfactoria de la formación especializada en Abogacía (el llamado Máster de Acceso a la Abogacía); la acreditación de haber realizado prácticas profesionales en un despacho de abogados; la superación de la evaluación que acredita la suficiencia de conocimientos para ejercer la Abogacía; y, por último, la solicitud de inscripción en el Colegio de Abogados de elección.

Esta ley no entraría en vigor hasta el 31 de octubre de 2011 y tendríamos que esperar al 28 de junio de 2014 para el inicio efectivo de este nuevo sistema de acceso al ejercicio de la Abogacía. En estos más de cuatro años la Administración pública ha corregido algunos errores del sistema, que ha ganado adeptos y detractores. Pero ¿por qué este cambio en el sistema? Esta regulación había sido una petición histórica de la Abogacía con el fin de conseguir que los futuros abogados tengan las mejores armas o salgan mejor preparados para competir en un mercado muy masificado. ¿Ha conseguido su fin? Cuatro graduados nos dan su opinión.

 

¿Mejor preparados?

Para Medhia Chrif, la Abogacía es su segunda carrera y en la actualidad ejerce como ingeniera industrial en Palma. Esta abogada finalizó el máster en enero de 2018 y se presentó al examen de acceso en la convocatoria de marzo.

“Antes de este nuevo sistema, las prácticas se efectuaban a través de  la Escuela de Práctica Jurídica o bien con las llamadas pasantías, que por lo que sé de compañeros que las hicieron, eran una especie de secretariado para los abogados experimentados. En cambio, con este nuevo sistema de Grado + Máster de Abogacía, considero que salimos más preparados para trabajar a la vez que nos sitúa en el mismo nivel que los abogados de otros Estados de la Unión Europea”, afirma. Respecto al máster, afirma que “es duro, está enfocado a la profesión y se aprende muchísimo a base de trabajar”, mientras que considera que el examen tipo test “está bien y te sirve para asentar conocimientos, pero hay preguntas que están mal formuladas o no son claras las respuestas, y algunas tienen errores de expresión… Eso es inadmisible en un examen del Estado”.

Marta Ruiz de Azcárate Lama y Pedro Giménez Romero tienen una percepción similar a la de Medhia Chrif. Marta trabaja en un despacho desde que terminó su carrera, compaginándolo con el máster online de acceso a la Abogacía y ahora se presenta al examen de acceso. “Si se ha cambiado el sistema de acceso a la Abogacía es porque hacía falta una forma de filtrar y mejorar la formación de los futuros abogados, y para hacer una equiparación con la Unión Europea. No deja de ser una faena para nosotros, porque se han alargado los años de estudio, pero era necesario. Al final, quienes acaban son los que tienen vocación y de verdad quieren esta profesión. El examen de acceso es asequible tras haber estudiado la carrera y el máster; hay que estudiar, pero nada complicado”, afirma Marta Ruiz de Azcárate.

Por su parte, Pedro Giménez obtuvo el Grado en la Universidad Internacional de La Rioja, está cursando el máster y se presentará al examen de acceso en el año 2019. Para él, “el problema es el tiempo de carrera; antes terminabas en cinco años y ahora tienes que hacer el grado, el máster, las prácticas y la prueba de acceso. Pero los conocimientos que adquieres son bastante más prácticos, sobre todo de Jurisdiccional y de Procesal. En general, el sistema de acceso está bien, salimos más preparados que solo con la carrera, con un máster y tres meses de práctica, y con mejor formación para ejercer”. Pedro también considera que el examen “no es complicado, son 50 preguntas que te hacen media con el máster y se hace hincapié en la deontología en la parte general, que antes ni se estudiaba en la carrera y ahora sí”.

 

¿Elitización de la Abogacía?

Luis Fernández Pallares cursó el Grado en la Universidad Autónoma de Barcelona, el máster en la UOC y se ha presentado en la prueba de acceso convocada para el 3 de marzo.

“Soy bastante crítico con el cambio del sistema porque desde que hicieron el cambio de los planes de estudio, el paso de licenciaturas a grados, no solo la Abogacía, sino todas las profesiones, va encaminado a poner dificultades e impedir el acceso a la profesión. Veo más el problema en el propio máster que en la prueba de acceso en sí, ya que los más baratos tienen un coste de 4.000 euros; no todas las familias se lo pueden permitir. ¿Qué provoca? Una elitización dentro de la Abogacía y que las clases más bajas no puedan acceder a la profesión”, afirma Luis.

 

Selección

Más allá de eso, “creo que es una criba innecesaria porque siempre he pensado que no hay buenos y malos abogados, sino abogados que se preparan bien los casos y quienes no lo hacen. Ese es el problema y este examen no lo va a evitar. Un mal abogado perderá los casos, los clientes y no va a salir adelante. Las profesionales liberales se caracterizan por eso y creo que no deberían poner estos regímenes de acceso, porque la realidad pone a cada uno en su sitio”.

Respecto a la prueba de acceso, afirma: “No estoy de acuerdo con que el examen hace que salgas más profesionalizado, porque el sistema que se utiliza es tipo test y hasta ahora lo está aprobando el 90 % de los presentados. Incluso algunos políticos lo comparan con el MIR y no es comparable: tú terminas la carrera de Medicina y puedes ejercer en el ámbito privado, el MIR te especializa, pero no es la única salida laboral para un estudiante de Medicina”, finaliza Luis.

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