18 octubre 2021

Entrevista a José María Antrás, vocal de la Junta de Gobierno Mutualidad de la Abogacía

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Hoy compartimos la entrevista a José María Antrás, vocal de la Junta de Gobierno Mutualidad de la Abogacía, en la que hacemos un recorrido por su carrera profesional, y la evolución del sector legal y la abogacía en los últimos tiempos.

 

Usted lleva ejerciendo como Abogado desde 1960, ¿considera que la profesión ha cambiado mucho desde entonces? ¿En qué aspectos?

La profesión de abogado no ha cambiado en sus principios básicos como son la independencia y la libertad. Lo que ha cambiado es la forma de ejercer la profesión porque la sociedad ha cambiado y ha debido acomodarse a dichos cambios. Para mí, los dos grandes cambios han sido las innovaciones tecnológicas e informáticas y la globalización con la aparición de los grandes bufetes internacionales.

 

¿A qué retos considera que se enfrenta la profesión en la actualidad?

A los de siempre. Mantener su libertad y su independencia, cualquiera que sea el marco en el que ejerza la profesión, como garantía de los derechos de los ciudadanos en un estado de derecho.

 

Su trayectoria profesional ha abarcado desde el ejercicio profesional como abogado, el desempeño de representaciones institucionales de la abogacía, la promoción de la forma mutualista para asumir la previsión social profesional y la representación deportiva. ¿Qué lecciones/ aspectos positivos le ha proporcionado haber tocado tantas ramas profesionales?

Aclaro que de ramas del derecho solo “he tocado” una profesionalmente: El derecho del trabajo y de la seguridad social, al que me he dedicado especializadamente toda mi vida dirigiendo el Bufete ANTRAS, abogados asociados y en la que sigo. Solo circunstancialmente he estado dedicado al derecho deportivo cuando lo exigió mi vinculación en los 15 años que fui secretario de la Junta Directiva del F.C.B. y responsable de su área jurídica, pero nunca profesionalmente. El mutualismo de previsión social no ha sido tampoco una parcela de mi actividad profesional: ha sido mi vocación desde muy joven y la he podido desarrollar con mi vinculación en la MUTUA DELS ADVOCATS DE CATALUNYA de la que fui presidente y en la MUTUALIDAD DE LA ABOGACÍA, de la que he sido miembro de la Junta de Gobierno por elección durante 45 años, de los cuales 17 vicepresidente.

Tanto en el desempeño de mi profesión de abogado laboralista, como la participación institucional de la abogacía (he sido miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Barcelona de los años 1976 a 1982 y su Decano de 1986 a 1989, compatibilizándolo con la vicepresidencia del Consejo General de la Abogacía),  como en mi etapa “deportiva” en el F.C.B. y en el desempeño de mi vocación mutualista, las satisfacciones han superado con creces los tropiezos y disgustos, y me han permitido todas ellas profundizar en lo mucho que aún podemos hacer los abogados para alcanzar una sociedad más justa.

 

Durante su trayectoria profesional ha recibido numerosos reconocimientos y distinciones, incluido, el Premio al Mejor Laborista de España en 2012. Personalmente, ¿cuál considera que ha sido, hasta ahora, el mayor hito de su trayectoria profesional?

El mayor hito de mi trayectoria profesional no han sido las distinciones recibidas – que agradezco – ni el triunfo en algunos pleitos mediáticos, sino un episodio muy personal e íntimo que viví cuando asesoraba un conflicto laboral en el que tenía de contrario a un abogado socialmente histórico mayor que yo (quiero respetar su nombre) al que admiraba y al que me unía una excelente relación, con el que tratábamos de encauzar el conflicto. Mi oponente estaba bastante enfermo, y un sábado por la tarde me llamó su hijo y me dijo: “Mi padre ha muerto esta tarde y antes de morir me ha pedido que te llame y que te diga que termines y cierres este conflicto como tú sabes que debe cerrarse”. No puede haber mayor reconocimiento ni distinción que haber merecido esta insólita confianza profesional de tu oponente, ni mayor lección de hasta donde puede llegar la lealtad entre contrarios.

    

Como abogado especializado en Derecho Laboral y de la Seguridad Social, ¿cuál cree que será el impacto de la pandemia en sector laboral y cómo cree que los abogados laborales deberían manejarse en este contexto?

El impacto es una auténtica catástrofe que ha afectado principalmente a los trabajadores y ha debilitado a las Empresas cuando no las han cerrado definitivamente, especialmente las medianas y las pequeñas. Me remito a las estadísticas públicas que patentizan la magnitud del daño causado. La única función de los abogados laboralistas ante esta catástrofe ha sido intentar paliar los daños aplicando con acierto y rapidez las enrevesadas normativas que iba improvisando el Gobierno fomentando los acuerdos de los agentes sociales en los ERTOS, con el objetivo de evitar la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de empresas.

 

Usted lleva formando parte de Mutualidad de la abogacía desde hace más de 40 años. ¿Qué valoración hace de todos estos años en la entidad?

Si lo que me pide es una valoración personal de mi trayectoria en la Mutualidad, solo puedo decirle tres cosas:

  • Me siento agradecido y orgulloso de haber merecido la confianza de los mutualistas que me han ido reeligiendo ininterrumpidamente en todas las asambleas celebradas en estos 45 años.
  • Me ha permitido vivir en primera persona el sustancial cambio que ha experimentado la Mutualidad desde su nueva estructura surgida del Congreso de León del año 1970 hasta la espléndida realidad actual, etapas en las que he compartido con 3 presidentes y con los miembros de las Juntas de Gobierno de cada momento, los desafíos y las crisis que ha padecido la Mutualidad de las que destaco: la pérdida de los ingresos indirectos (bastanteos); la imposición del sistema técnico de “capitalización” – primero colectiva y finalmente individual – en sustitución de tradicional del mutualismo de “reparto”; y en el 2005, el cambio del sistema de “prestación definida” por el de “aportación definida” que fue muy polémica, pero era la acertada como el tiempo ha demostrado
  • Mi mayor satisfacción ha sido ver reconocida por el Gobierno la extraordinaria acción previsora realizada por las mutualidades profesionales de previsión social, al otorgar a estas entidades privadas el carácter de alternativas al sistema público de la Seguridad Social respecto a los profesionales ejercientes por cuenta propia, en un ejemplo de colaboración público privada, en la que se contrastan dos gestiones con sistemas técnicos totalmente opuestos (“reparto” en el público y “capitalización” en las mutualidades).

 

Pronto dejará de formar parte de la Junta de Gobierno, ¿Qué legado espera dejar en entidad?

Esto no me corresponde decirlo a mí. Si algún legado dejo me gustaría que fuera el de la lealtad a todos los presidentes y Juntas de Gobierno con los que hemos trabajado para consolidar la realidad actual de la Mutualidad.

Sin el carácter de legado, y como mera curiosidad, quisiera pensar que soy de los pocos que quedamos que hayamos llegado a conocer y tratar a los únicos 4 presidentes que ha tenido la Mutualidad en sus casi 75 años de vida: D. José Bastos; D. Juan Caldés; D. Luís Angulo y D. Enrique Sanz, pero esto no es ningún mérito sino la constatación de que ya he adquirido la condición de “anciano”.