22 julio 2021

Entrevista a Lucía Solanas, vocal de la Junta de Gobierno de Mutualidad de la Abogacía

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Ha ejercido como abogada ininterrumpidamente desde el año 1993, ¿qué lecciones puede extraer sobre la profesión de la abogacía según su extensa experiencia?

Las relaciones humanas son un factor clave, con tus clientes y con tus compañeros. Creo que lo mas importante es saber escuchar. Rodearte de buenos compañeros y profesionales, (ya no solo abogados) desde el inicio, en cualquier forma de agrupación o colaboración es clave para el desarrollo profesional.

Las habilidades para saber adaptarte a los cambios, la empatía, la toma de decisiones y la gestión del tiempo, que nos permita cuidar nuestra vida personal y poder conciliarla con nuestra vida profesional.

 

¿Cómo cree que evolucionará la profesión en los próximos años? ¿Qué tendencias observa en el sector? ¿A qué desafíos se enfrenta la industria?

La tecnología se ha implantado en nuestras vidas y tenemos que transformarnos digitalmente. La complejidad normativa nos exige una gran especialización, generar una red de colaboradores y afrontar las nuevas tecnologías son clave, pero tendremos que hacerlo con equilibrio, porque no hay duda que las relaciones humanas son necesarias en nuestra profesión.

Los retos, son tremendos, no hemos sido capaces de resolver el problema de la masificación en nuestra profesión y hay muchos abogados que se enfrentan hoy en día a problemas serios de supervivencia. Hemos de ser capaces de seguir siendo útiles en la sociedad y colaborar en los nuevos modelos de resolución de conflictos que aligeren la lentitud de la justicia.

 

¿Cuáles han sido los mayores éxitos en su carrera como abogada? ¿Y los mayores fracasos o desilusiones?

Como todos los abogados, cuando ayudas a tu cliente a salir de un problema y a resolverlo es la mejor recompensa y el mayor logro. A contrario, cuando a pesar de poner todo el esfuerzo y sabiduría no has sido capaz de ayudarle.

En otro orden, ocupar puestos de responsabilidad en las instituciones profesionales y en el sector privado de banca y seguros, lo considero un éxito profesional, necesitamos referentes femeninos profesionales en las que mirarnos y sentirnos reflejadas.

 

Su trayectoria profesional ha estado muy ligada al derecho financiero y mercantil. ¿Cuál es su opinión de la situación actual del mercado hipotecario? ¿Cómo afecta la concesión de créditos en el desempeño de la abogacía en España?

Desde la gran crisis de 2008, el marco normativo cambió para las entidades financieras y de seguro requiriendo mayores garantías para los ciudadanos y, como todas las grandes crisis, también suponen una gran oportunidad para no caer en los mismos errores.

En materia de consumidores ha sido un revulsivo para nuestra sociedad y, como sucede tantas veces, la realidad social va por delante del derecho, por lo que ha sido necesaria la modificación de nuestras normas, aunque la sigo considerando insuficiente.

En esta nueva crisis por la pandemia, creo que las instituciones han llegado para la concesión de créditos a unos modelos interesantes para el desarrollo, aunque seguirán siendo necesarios para la adaptación de los despachos.

 

Forma parte de la Junta de Gobierno de Mutualidad de la Abogacía desde 2007. ¿Cómo ha evolucionado la entidad desde su llegada hasta ahora? ¿Qué mejoras se han implementado que considere clave para mejorar las soluciones que se ofrecen a los mutualistas?

Si reflexiono, miro para atrás y veo todo lo que hemos conseguido ha sido gracias al trabajo y al esfuerzo del equipo humano desde la dirección de entidad hasta el último de los trabajadores, por la confianza de nuestros mutualistas, de la Asamblea de Mutualistas y por qué no decirlo por el trabajo de estrategia de la Junta de Gobierno. La adaptación y cumplimiento a la normativa de Solvencia II, ha supuesto un revulsivo de confianza y un esfuerzo continuo y de calidad.

La cultura de la gestión de riesgos se ha implementado y son clave las personas que ejercen la dirección como las funciones de control, la función de gestión de riesgos, cumplimiento, actuarial y auditoría interna para la toma de decisiones.

 

¿Qué aspectos destacaría del actual sistema Gobierno Corporativo de Mutualidad de la Abogacía?

Como objetivos del sistema de gobierno es la creación de valor a largo plazo. Entre otros la diversidad, la relación con los mutualistas, la entrada de consejeros independientes, la Comisión de retribuciones y nombramientos. Por ello, se está trabajando en mejorar, a través de una política clara de voto, el seguimiento de las compañías en que se invierte y una mayor formación y profesionalización en los miembros de la Junta de Gobierno.

 

Cuenta con una dilatada experiencia como abogada y ejerciendo puestos directivos, sin embargo, se trata de ámbitos donde la presencia de mujeres continúa siendo limitada. ¿Considera necesario establecer medidas para revertir esta tendencia? ¿Cree que cambiará en los próximos años?

Mi generación no tuvo impedimentos para conseguir títulos universitarios, para mi fueron referentes las abogadas que nos precedieron que gracias a su esfuerzo y a su buen hacer les debemos hoy estar donde estamos.

Es cierto que los órganos de responsabilidad que marcan las decisiones de hoy y del mañana   están ocupadas mayoritariamente por el poder masculino, también en nuestra profesión. Por ello, sí que es necesario contar con planes de igualdad, defender nuestra presencia y visibilizarla, porque lo mismo que para mi fueron referencia las mujeres abogadas anteriores, también lo seremos para las nuevas generaciones.

La resiliencia y la empatía, son dos elementos del factor femenino que suponen una ventaja a la hora de entender proyecto, servicios y clientes y no hay duda de los beneficios que se obtienen cuando se tiene una visión de ambos géneros.

Queda camino por recorrer, por esto son necesarias políticas de igualdad y diversidad que allanen el camino para conseguir una igualdad real.